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No es un secreto, a Sven-Göran Eriksson le sigue una poderosa reputación de casanova. La arrastra desde que dirigió en el futbol italiano, que se acentuó con la selección de Inglaterra a su cargo y más ahora que Jamie Carragher, ex seleccionado del Equipo de la Rosa menciona a Eriksson como un “ligador mundial”, palabras que al sueco lo tienen sin cuidado.
“Cuando estuve en Italia me acostumbré al seguimiento de la prensa rosa”, dijo Eriksson hacia los cuestionamientos respecto de lo dicho por su ex dirigido.
Y dejó claro que eso es algo que nunca ha entendido, “por qué han de poner tanta atención sobre la vida personal”.
El técnico agregó que eso de “ventanear” a un ex compañero de profesión es algo que él nunca haría, ni por más dólares que le ofrecieran.
“Alguna vez ya me ofrecieron mucho dinero por escribir un libro así, pero lo rechacé”.