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Han pasado apenas siete días desde que Guillermo Pérez y María Espinoza llegaron a México. Ambos lucen ojerosos y exhaustos. Han tenido poco tiempo para disfrutar la medalla de oro conseguida en Beijing.
Reconocimientos, innumerables entrevistas, desfiles y pasarelas han ocupado prácticamente todo su tiempo desde el jueves pasado.
Es difícil el compromiso de ser campeón olímpico.
“Es extraño verte en todos lados, recibir tantos reconocimientos, la universidad, tu ciudad natal. A veces es muy pesado para mí, pero he aprendido a disfrutarlo”, dijo María, quien junto con Pérez, fue homenajeada ayer por la UVM.
A Guillermo le pasa lo mismo. Apenas tuvo unas horas para convivir con su familia tras el oro en China. Y aún faltan más reconocimientos.
“Sí, estamos cansados por el ir y venir . Hemos tenido muchos compromisos y al parecer aún faltan algunos ”, comentó el taekwondoín.
Sin embargo, pese al cansancio, ambos han aprendido a disfrutar de su repentina fama.
En algunos días, los medallistas se reunirán con la secretaria de Educación Pública, a quien solicitarán fomentar nuevos programas de educación física desde el nivel primaria, además de mayores apoyos para las generaciones venideras.
María y Guillermo tomarán un descanso para después continuar sus entrenamientos con un descanso activo. Ha sido mucho el desgaste por lo que será hasta enero próximo cuando se reincorporen de lleno a las actividades de la selección nacional.