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MADRID.— El Atlético de Madrid vivió su noche más feliz en muchos años. Una jornada que será recordada para siempre por su afición, pues retornó a la elite internacional de la mejor de las maneras, con una goleada al Schalke (4-0) en un encuentro vibrante, para clasificar a la fase grupal de la Champions.
Once años y cinco meses habían transcurrido desde que el Atlético no se veía en una cita como ésta. Los rojiblancos tenían ante sí la misión de escribir la página más brillante de su historia reciente, la misma que le ha escatimado triunfos y alegrías, la que le llevó a Segunda División después de una intervención judicial.
Casi 12 años de sinsabores, de decepciones, de “otra vez será”, hasta que llegó de nuevo la posibilidad de retornar a la elite, al gran escaparate europeo, bajo el mando de un técnico mexicano, Javier Aguirre, quien decidió seguir en el cargo y rechazar a la Selección Mexicana para continuar escribiendo su historia con los Colchoneros.
Y el crucial momento se dejó sentir en un Vicente Calderón abarrotado y esperanzado en el éxito. Ansioso de satisfacciones, de recuperar la grandeza.
También lo transmitieron los jugadores, sabedores del reto, pues a pesar de los avisos y de los consejos de mantener la calma por encima de todo, no atisbó el inicio no pintaba bien para los locales, que andaban sobrados de ganas, pero faltos de cabeza para manejar la serie.
Hasta que llegó el tanto de Sergio Agüero, el hoy yerno de Diego Maradona, quien por cierto, estuvo presente en la tribuna como un hincha más, apoyando el retorno colchonero a la Champions.
Para la segunda mitad, Diego Forlán dio mayor esperanza con el 2-0 y nuevamente apareció el genio del Kun para servir el tercer tanto a Luis García, en el gol de la tranquilidad que dio paso a la puntilla de Maxi, a través de un penalti, para que el Vasco Aguirre cumpla su meta al clasificar al Atlético con global de 4-1.