abraham.guerrero@eluniversal.com.mxEs Cuauhtémoc Blanco un líder especial, folclórico. Cabecilla de las respuestas coloradas, con el humor y el futbol para hacer de la tensión por la eliminatoria un agasajo.
De lo más serio que puede estar, ha enviado un mensaje a los hondureños que hablan de un triunfo en el Azteca: “Que demuestren en la cancha que son mejores que nosotros, no que lo digan”.
Luego, aparece el Cuauhtémoc ingenioso, el de los ‘taquitos’ y goles prodigiosos. Con respuestas lapidarias. Para los catrachos, el del Chicago Fire es el blanco preferido en tanto se busca desequilibrar a alguien con preguntas que más que incomodarlo, le divierten. Y las evade con la misma picardía que a los rivales.
Le insisten con el tema de sus problemas con el defensa Samuel Caballero (2-1 a favor de Honduras) en la Copa Oro.
“Ya no me acuerdo, lo importante es vivir el presente”, contestó tajante.
Vino otra embestida…
—¿Firmaría un póster de la foto con el beso que le dio Caballero? —pregunta.
—Tráeme una hermana y vas a ver como no te lo firmo —respuesta igual de franca, caliente, como el duelo de mañana—. Sí te lo firmo —siguió para cerrar el tema.
A la izquierda de Blanco, el joven Giovani dos Santos. De inmediato y, a petición de los presentes, los elogios mutuos. En eso, el consejo de Cuauhtémoc, quien ha encontrado en el chico un aliado en el humor: “Es un buen jugador, pero ahora tiene que demostrar por qué está en Europa. Nos va a ayudar muchísimo”.
La respuesta de Giovani sorprendió a pocos debido al aceptado americanismo del ahora jugador del Tottenham de Inglaterra. “Para mí es un sueño estar al lado de él. Desde pequeño ha sido uno de mis ídolos. Un espejo en el cual quiero mirarme”.
Así el regreso de Blanco a la Selección.
“Si no ganamos, nos matan (los periodistas)”, remató juguetón. Polémico, natural, directo. Con Dos Santos como complemento y el deseo de seguir.