cinthya.sanchez@eluniversal.com.mxBEIJING.— Como todo lo que compite en estos Juegos, con los osos panda también hubo eliminatorias. Los ocho elegidos hicieron casting por internet. De un total de 16, la gente votó por los más bonitos, por los que consideraban eran buenos representantes del mamífero más famoso en China.
Son originarios del Centro de Investigación y Protección del Panda Gigante de Wolong, en la provincia de Sichuan. Llegaron al zoológico de Beijing desde junio de este año con el único objetivo de posar atrás de una vitrina o jaula para los visitantes de los Juegos Olímpicos, incluso se espera que a éstos los vengan a ver más que a los atletas, pues se calculan 6 millones de turistas locales y extranjeros que los visiten.
Ni son blancos ni hacen kun fu. Aquí sí los dejan entierrarse y por eso tienen el pelo café en lo que debiera ser su zona blanca. Pero de todas formas son preciosos. Dan ganas de abrazarlos. Pero como no se puede, sólo queda tomarles foto o video a sus gracias, y sí que hacen muchas. Todos sus movimientos son curiosos. Cuando caminan lo hacen lento, comen pacientemente. Parecen torpes y seguido se tropiezan con los troncos.
Viven de a cinco o hasta seis por jaula y verlos comer es un espectáculo. Toman una rama grande de bambú, como del doble de altura de su tamaño, le van quitando las hojas, hasta dejar el puro tronquito. Lo hacen pacientemente, sentaditos y los más flojos hasta acostados.
Son idolatrados por los chinos, sólo basta recordar que en el terremoto de Sichuan, los trabajadores del centro de investigación y protección del panda decidieron quedarse a protegerlos y que todo China estaba pendiente de la aparición de los tres osos perdidos durante el lamentable evento.
No es extraño entonces que Jingjing, la mascota panda de las cinco olímpicas, sea la más cotizada en las tiendas de souvenir de Beijing. Se venden en todas sus presentaciones. Por mucho, el favorito. Ni tampoco que los niños chinos llegan hasta aquí con sus camaritas digitales a tomarles fotografías, aunque sea un animal bastante visto en el país asiático y hasta común para ellos.
A los niños son a quienes más cautivan. La mayoría de los que vienen aquí son chinos. De hecho es el lugar de la ciudad que tiene más presencia de niños. Andan de la mano de sus abuelos y padres, a veces hasta seis personas cuidan de ellos. Si se suman a los abuelos paternos, maternos y sus padres. Muchas manos para detenerles la cámara y los ositos panda de peluche.