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BEIJING.— Las únicas explosiones que se escucharon en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos provinieron de uno de los elementos más tradicionales de la cultura china: la pólvora y la ceremonia se llevó a cabo en perfecta seguridad gracias a otra de las grandes cualidades chinas: la disciplina y el orden.
Ante la amenaza terrorista difundida en video hace algunos días, el comité organizador (BOCOG) mantuvo un estricto plan. No hubo cambios radicales en la manera en la que se estaban llevando a cabo las revisiones de seguridad y eso a su vez facilitó el trabajo de policíasy miembros del Ejército.
Alrededor del estadio Nido de Pájaro se cercaron las calles en un radio de cinco kilómetros, para evitar que gente que no tuviera boleto estuviera divagando. Además de ese cerco militar, se estableció un patrullaje en las calles aledañas al complejo deportivo.
En una de las avenidas principales que desemboca al estadio, donde se juntan dos calles, se podían contar dos policías por cada una de las tres esquinas, y otros seis en la cuarta.
Los medios acreditados tuvieron que pasar por el scanner al salir de sus respectivos hoteles para llegar al Centro de Medios y otro más para tomar el autobús que los llevaría de ahí al estadio, mientras que los aficionados tuvieron que pasar un control antes de ingresar al perímetro del complejo deportivo.
Una vez adentro pudieron sentirse seguros aunque no dejaron de estar completamente vigilados en cada movimiento.
A las múltiples entradas del inmueble se asignaron más de 90 elementos de seguridad sin uniforme policial, un discreto pantalón negro y una camisa blanca constituyó su vestimenta. Tan sólo los aparatos de comunicación los delataban.
Además de la seguridad terrestre, un helicóptero se encargó del patrullaje aéreo, en intervalos que se hicieron más frecuentes dos horas antes de que iniciara la ceremonia. Una vez que ésta terminó, el Ejército se encargó de hacer un cerco para asegurar el perímetro por el cual los presidentes invitados hicieron su salida.
De las pocas veces que la policía tuvo que intervenir fue sólo para salvaguardar el orden dentro del desfile de naciones cuando la delegación española se tardó un poco más tomándose fotografías e invadió la zona donde estaba la bandera china. Fuera de eso, 90 mil personas que abarrotaron el Nido de Pájaro, incluyendo mandatarios como George Bush, el príncipe Felipe de España y su esposa Letizia, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien había criticado al país sede por su política hacia el Tíbet y el propio presidente chino, Hu Jintao, no tuvieron problema alguno.