cinthya.sanchez@eluniversal.com.mxBEIJING.— Son mexicanos. Conocen unos 800 caracteres chinos, con eso, por lo menos pueden pedir una orden de comida, regatear, preguntar por una dirección, negociar con su casero y claro, tratar de comprar un boleto en reventa por internet en páginas chinas que ofrecen una entrada de cualquier competencia que no tenga mucha demanda en 15 mil pesos.
De todas formas, ya no hay. Le han buscando en páginas de internet como www.taobao.com, donde dicen que encuentras ropa de diseñador, muebles, zapatos, lentes, Ipods y hasta boletitos para las Olimpiadas en versión original. Pero como el gobierno chino quiere evitar la vaca amarilla, que es la versión de la reventa en chino, ha intentado bloquear la venta de boletos por esta página.
Mario e Hilda los intentaron comprar desde 2007, por ser estudiantes tienen visa de residencia china y privilegios, pues podían comprar boletos a precio chino. Había que pasar cuatro fases, las dos primeras por internet. Tenían que entrar a la página oficial de venta de boletos y elegir un número, después entrar a una tómbola, meses después llegaba la noticia, podían ser elegidos candidatos para comprar un boleto o no, pues no corrieron con suerte.
En la segunda y la tercera fase había que formarse afuera del estadio, pero hubo chinos que hicieron fila durante tres días y tres noches y llevaron a toda la familia para comprar varios boletos, pues sólo vendían dos por persona.
Rafael sí lo logró, pero fue engañado muy a la china. Le vendieron un boleto para finales de atletismo en mil 700 pesos, 500% más del precio normal.
Pero resultó que no era para la final, y se dio cuenta hasta que su amigo chino le dijo que era imposible que esos boletos le salieran sólo cinco veces más del precio, pues estaban en 10 mil pesos, y sí efectivamente, eran para atletismo, pero de la competencia menos demandada y no de una final, pero Rafael le ve el lado positivo y dice que aunque sea un poco de los Juegos Olímpicos, pero quiere llevarse el recuerdo a México.
Y es que los boletos volaron como pan caliente la última vez que fueron puestos a la venta en China.