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El “ah chin...” con el que recibió su convocatoria a la Selección Nacional, es la mejor prueba de lo sorprendente que fue hasta para él.
No es que Édgar Dueñas dude de su capacidad, pero el defensa central está consciente de lo competida que es su posición en el equipo dirigido por Sven-Göran Eriksson.
Y es que los lugares no sólo son ocupados por hombres que militan en el futbol europeo (Rafael Márquez, Carlos Salcido, Ricardo Osorio, Aarón Galindo, Héctor Moreno y Francisco Javier Rodríguez), jugadores del medio local como Jonny Magallón y Leobardo López parecen tener ventaja sobre el futbolista del Toluca.
“Sé que son muy pocos los lugares que quedan para esta lista y las que puedan venir, pero —mientras esté la opción— vamos a tratar de llenarle el ojo al cuerpo técnico y, sobre todo, aportar”, sentencia el tapatío. “Que no se quede en el primer llamado, sino ir escalando y llegar a los partidos de las eliminatorias”, comenta.
Porque Dueñas está lejos de sentirse el último de la lista.
Cuatro de los cinco años que lleva en la Primera División los ha jugado como titular indiscutible en los Diablos Rojos, sin importar el director técnico que esté al frente del equipo, situación que lo motiva para buscar quedarse en el grupo que encarará el duelo del próximo 20 de agosto, ante Honduras, en el Estadio Azteca.
“El primer paso ya está, que es el llamado”, valora, antes de esbozar una gran sonrisa. “Estamos con la motivación, y ahora a seguirle demostrando, creciendo y ver en qué podemos ayudar para completar al grupo que viene de Europa”.
A final de cuentas, algo de su futbol atrapó al cuerpo técnico del Tricolor. Si bien es cierto carece de la experiencia internacional de otros defensas centrales, su labor es atractiva para el técnico Eriksson, lo que debe aprovechar al máximo.
“Hay que demostrarlo aquí también”, manifiesta. “Allá (en el Toluca) he tenido cierta regularidad y cierto nivel, que creo es lo que pudo haber llamado la atención de Sven”.
“Ya vio mis características y ahora a hacer bien las cosas”, agrega ilusionado.
Porque esa expresión de sorpresa podría ser cambiada por una de cotidianeidad durante los próximos meses.