abraham.guerrero@eluniversal.com.mxSven-Göran Eriksson mantiene la diplomacia hasta el último segundo. El técnico del Tri ha mostrado la sangre fría que caracteriza a los de su raza, a pesar de que las “puñaladas” han comenzado a caer cerca de su espalda.
A las palabras de su antecesor en el cargo, Hugo Sánchez, cuando aseguró que entre la gente que rodea al sueco “hay personas que lo pueden traicionar”, Eriksson respondió con un helado agradecimiento y la promesa de que lo buscará antes del duelo ante Honduras para charlar de futbol como lo hiciera con Manuel Lapuente, Ricardo La Volpe y Javier Aguirre.
“Quiero poder reunirme con Hugo antes del juego ante Honduras, es el más grande jugador de México, tiene una experiencia internacional enorme y espero que él tenga el tiempo para hablar conmigo, una hora”.
Pero antes de que eso suceda, Sven agradeció a Sánchez “por los consejos”. El sueco le sonríe, por ahora no tiene queja de las personas con las que ha tratado. “Todas las personas que vi en la Federación durante este mes son buenas... bueno, eso creo”.
Para cuando vengan más puñaladas, dijo, “tengo una espalda muy grande”.
Y recalcó, serio, ruborizado por la insistencia en el tema de que ninguno de los federativos le ha impuesto a los auxiliares que hoy caminan a su lado, para ser parte importante en la elección de los jugadores con los que trabajará la próxima semana: “Ellos fueron escogidos por mí, dos suecos y dos mexicanos, y el preparador físico será elegido por mí”.