Cai-Guo-Qiang es el artista que concibió cómo será el cielo de Beijing en el ocaso del próximo 8 de agosto.El genio chino compartió con Grucci —famosa empresa encargada de engalar las bóvedas celestes—, sus sueños más intensos para recordarle al mundo entero que la pólvora es más que un recurso bélico, es un material con el que se puede jugar.
Consultada por el diario EL UNIVERSAL, Grucci Fireworks, con sede en Long Island, Nueva York, confirmó que será la empresa encargada de crear el dragón de la inauguración de los Juegos Olímpicos, pero aclararon que “no pueden dar ninguna otra información acerca del show”.
Para darnos una idea de lo que Cai-Guo-Qiang es capaz de hacer, habría que recordar las palabras del director del prestigiado museo Guggenheim de Nueva York, cuando recibió una exposición del artista chino al asegurar que era “una de las más ambiciosas, si no la más ambiciosa de las instalaciones jamás presentada por el museo”.
En el sitio www.zarzamorarte.com, existe una definición clara sobre lo que Cai-Guo-Qiang pretende expresar. “Recupera el significado auténtico de las tradiciones y les da el valor con el que nacieron; es el que caso de la pólvora, que desde siempre se utilizó como medio de comunicación, pero que el hombre la vapuleó hasta convertirla en sinónimo de terror”.
Caemos así en la cuenta de por qué Cai-Guo-Qiang llamó la atención del comité organizador de los próximos Juegos. Su complicidad con la pólvora lo delató.
Grucci guarda con recelo su montaje para la ceremonia de apertura de Beijing, sin embargo su trayectoria en eventos como los Juegos de Invierno de Salt-Lake City 2002 y el centenario de Harley Davidson, son su mejor carta de presentación.
Si tomamos en cuenta que los presupuestos que oferta Grucci van desde un evento privado que tiene un precio superior a los 50 mil pesos y hasta los cercanos al millón de pesos, lo cuales son catalogados de clase mundial, los Juegos Olímpicos entrarán en la categoría de ‘celestial’.