jose.parra@eluniversal.com.mxEl regreso a las bases anima a Israel Castro, quien estuvo cerca de emigrar y ahora no elude su responsabilidad en CU.
“A mí sí me llama la atención eso de que sean mexicanos, ya que estamos aquí, en este país, y que últimamente ha habido mucha incursión de los extranjeros”, confiesa el volante felino.
“Siempre es un orgullo sacar adelante un proyecto y cumplir ciertas metas, como lo es ser campeones o estar en Selección Nacional y hacerlo con puros mexicanos. Ahora que se da una etapa parecida (a la de hace 20 años), hay que sacarle todo el provecho y poner en alto el nombre de Pumas, y qué mejor que con mucha gente salida de la cantera”, anhela.
Extinto el sueño europeo, Castro cambia el chip y acepta el reto. “Me toca una responsabilidad importante, porque empiezo a ser de la gente con más experiencia en Pumas y es un aliciente más”.
El central Marco Antonio Palacios tiene un reto personal: “Quiero que me salgan las cosas para que al final se diga que funcionó y no lamenten ‘ya ven, los chavos’. Nos preparamos duro para afrontar un buen reto”.
Y Efraín Chispa Velarde evita las comparaciones con los Pumas mexicanizados de hace 20 años. “Porque aquella era una generación base de la Selección Nacional y lo que se trata en Pumas es trabajar para que surja un grupo similar a corto, mediano y largo plazo”, concluye.