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Ahí está ya El Pelado Díaz, preso en ese uniforme azul de prácticas, mientras un fondo del mismo color resalta el sello de los patrocinadores que acompañan al nuevo América, el de la reestructuración, el de las promesas de título, el que ocupa —en los espejitos voladores del estratega argentino— el cuarto lugar del orbe.
“Me parece que por la estructura, por lo que significa, está entre los cuatro o cinco primeros del mundo”, percibe Ramón Díaz, núcleo de la conferencia que rebasa las expectativas, con más de medio centenar de reporteros, todos apretujados, a un costado de la cancha principal de El Nido de Coapa.
“Real Madrid, Barcelona, Chelsea, el América, River y Boca. Vamos a poner también a los argentinos, porque si no...”, sitúa Ramón Ángel, en cuya lista de honor descuida al actual poseedor de la Champions League, Manchester United, a los principales clubes italianos, Inter, Milán y al Bayern Munich alemán, por mencionar algunos.
Ni siquiera la ensoñadora clasificación de la Federación Internacional de Historia y Estadística del Futbol (IFFHS) había llegado tan lejos. Ésta colocó (enero de 2008) a las Águilas en el top ten, pero en su última evaluación resbaló al lugar 34.
Por eso, dice, Chivas y los demás clubes de México anhelan superar al club milloneta.
“Me parece que no sólo Chivas, sino por lo que me dicen ustedes, todos los equipos le quieren ganar al América. Es noticia vencer a uno de los mejores equipos del mundo. Va a existir siempre la rivalidad (con el Guadalajara) y que gane el mejor. Esperemos que seamos nosotros”, añade sonriente.
Ramón Díaz no es de los técnicos cautos que se reservan las promesas. El Pelado vive del discurso, del verbo. Habla muchísimo con todos los jugadores. La camaradería está en todas partes. Risas... Ha caído con el pie derecho en el plantel emplumado.
“Los muchachos están con muchas expectativas, con muchas ganas. Veo entusiasmo en ellos. Estamos muy contentos. Tenemos un plantel de jerarquía, de nivel y lo vamos a preparar para jugar bien”, promete.
Díaz ubica al América como el más grande del país. Como muestra basta un botón.
“En el último partido de Copa Libertadores metió 90 mil personas (en el Azteca), no muchos clubes pueden hacer eso. Tiene toda la estructura y un público que nos va a acompañar. Queremos hacer una campaña para toda la gente”, agrega emocionado.
—¿Tiene el América a uno de los mejores técnicos del mundo?
—Ojalá —responde, sin huir al baño de jactancia—, el entrenador siempre tiene que demostrar su capacidad. De los últimos años que he dirigido, tuve la suerte de ganar ocho campeonatos (una Libertadores y una Supercopa, entre ellos). Pero en todo se necesita planificación y trabajo. Eso hacemos.
El área de conferencias incluye ahora un pequeño refrigerador, con refrescos de la patrocinadora marca de cola; una mesa rectangular, una silla, que —dicen— sacaron de la oficina de Yon de Luisa, y una águila de metal con basamento marmóreo.
El relanzamiento comercial es evidente. La sonrisa es pareja hacia todas las cámaras. Y a eso se sumará la remodelación de las instalaciones, con un toque “modernista” impulsado por el presidente Michel Bauer.
“No vamos a ocultar nada de lo que hacemos, seremos transparentes”, dice y añade que su contratación fue de las más rápidas. Bastaron dos reuniones.
Y aún sin conocer al propietario del club, Emilio Azcárraga Jean, remata: “Ojalá podamos decir, dentro de poco, que soy el entrenador ideal para el América”.