daniel.blumrosen@eluniversal.com.mxGUADALAJARA.— Fue más por devoción que por convicción. El estadio Jalisco no se llenó, apenas rebasó la mitad de su capacidad.
Y es que el pesado 4-1 resultó demasiado fuerte, demasiado cruel, demasiado doloroso para una afición que, durante los más recientes meses, presumió alentar al equipo más sólido del futbol mexicano.
Eso explica que la explanada del Jalisco no tuviera la chispa que la caracterizó a lo largo del torneo.
Hasta que el portero Luis Michel saltó a calentar.
Sí, la mirada del arquero del Guadalajara reflejó cierta frustración, pues el inmueble no presentó el lleno que imaginaba, pero los cánticos que la Legión 1908 comenzó a entonar lo llenaron de optimismo… Al igual que a sus compañeros.
Sentimiento que se acentuó con el homenaje que la directiva del Rebaño Sagrado le realizó a Jaime Tubo Gómez, mítico portero del equipo, fallecido hace dos semanas.
Fue entonces cuando el Jalisco despertó, cuando el superlíder recordó que su cancha ha sido inexpugnable desde hace un año.
El recuerdo de lo sucedido hace cinco años en la reclasificación ante el Cruz Azul, donde se repusieron de un 1-4, aunado a lo demostrado durante el torneo impedía que la ilusión desapareciera.
Además de la animadversión por Ricardo La Volpe, cuya imagen apareció en cientos de volantes repartidos a las afueras del inmueble.
Con la leyenda de “Se busca”, el técnico del Monterrey fue tachado de “hombre que perjudicó al futbol mexicano” durante su proceso al frente de la Selección Nacional.
La afición tapatía no olvida que el argentino fracasó en su intento de llevar al Tricolor, por lo menos, a los cuartos de final en el Mundial Alemania 2006… Por eso, el abucheo que recibió fue el más sonoro de la noche.
El Bigotón nació para estar en medio de la tormenta y se volvió más odiado para los seguidores rojiblancos a partir del miércoles pasado.
Porque desnudó a un equipo que se presumió prácticamente invencible durante todo un campeonato, pero recibió un golpe muy certero en el primer episodio de la Liguilla, del cual ya no pudo levantarse.