Zafarrancho entre INAH y San Juan del Río

Crimen y castigo
ARCHIVO. EL UNIVERSAL
24/01/2018
00:25
Periodistas Cultura
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Zafarrancho entre INAH y San Juan del Río

Mucho enojo ha despertado entre arquitectos, restauradores y académicos del INAH la agresión que sufrieron hace unos días cuatro funcionarios de la delegación INAH Querétaro mientras acudían a San Juan del Río Querétaro a clausurar las obras de construcción de un puente peatonal al lado de un vestigio colonial sin cumplir con las normativas de Ley Federal de Monumentos. A la policía del ayuntamiento, dicen, se le hizo fácil impedir que colocaran los sellos de suspensión de obra ilegal y recibió con agresiones a los técnicos del instituto. El hecho ha provocado un zafarrancho entre la delegación del INAH en el estado, quien enseguida presentó una denuncia ministerial por los acontecimientos, y las autoridades del municipio, quienes no quieren aceptar el dictamen del instituto y aseguran que es una obra necesaria para la población. Desde los sindicatos de arquitectos y restauradores, el rechazo a estos hechos ha sido contundente, deploran el uso de violencia y les recuerdan a los municipios y a empresas privadas que deben respetar los marcos jurídicos federales sobre la protección del patrimonio. En el ayuntamiento, dicen, no entran en razón y ya comenzaron a ejercer presión política en el Congreso local pidiendo que se exhorte al Instituto que les deje construir el puente. ¿Cederá el INAH a esas presiones políticas? Ya veremos.

 

Las molestias por la obra Cuarteto de una pasión

Cuarteto de una pasión, de Salvador Garcini, es la piedra en el zapato de la Coordinación Nacional de Teatro del INBA debido a la inconformidad de miembros de la comunidad teatral por el uso de la Sala Xavier Villaurrutia para una obra francamente de mala calidad, con un elenco integrado por Olivia Collins, Gema Garoa, Jessica Decote —alternando con Fernanda Vizzuet—,y Alex Sirvent. Fuentes confiables, cercanas a la institución, aseguran que la programación de la obra fue un compromiso adquirido por Juan Meliá y no del actual coordinador, Alberto Lomnitz, a quien no le quedó de otra que asumir la instrucción. Mientras tanto, a la prensa cultural se le ha negado la acreditación y, en algunos casos, se ha “advertido” de lo malo que es el montaje, sugiriendo a los representantes de los medios acudir a ver otras puestas en escena para que no pasen el mal rato; incluso se ha cuestionado a los reporteros su interés por acudir a ver el montaje. De hecho hay asistentes que han contado en redes sociales que se han salido antes de que termine o que se han sentido ofendidos. Ante el descontento de creadores escénicos y del público en general, expresado en el muro de Facebook de la dependencia, Lomnitz ha respondido que le llamen o le envíen un correo, con “reflexiones serias acerca de los mecanismos de programación”. Nos preguntamos: ¿No es el funcionario quien debe dar esas explicaciones, de manera pública, a la comunidad para la cual trabaja?

 

 

 

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