‘Mantenemos la puerta abierta al pesimismo’
Sonia Sierra
El Universal

Lunes 24 de noviembre de 2008

Hoy más que nunca resulta de mal gusto hablar de progreso sostenible, dice el escritor catalán Juan Goytisolo: la crisis económica, el incierto futuro de millones de migrantes, la derechización que se empeña en atacar el laicismo mantienen la puerta abierta al pesimismo

ssierra@eluniversal.com.mx

Hoy más que nunca resulta de mal gusto hablar de progreso sostenible, dice el escritor catalán Juan Goytisolo: la crisis económica, el incierto futuro de millones de migrantes, la derechización que se empeña en atacar el laicismo mantienen la puerta abierta al pesimismo.

Frente a ese pesimismo, el novelista ganador en 2004 del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, antepone el que llama un “humor corrosivo” acerca del hombre: así lo hace en su más reciente libro El exiliado de aquí y allá (Galaxia Gutenberg) en el que vuelve a la vida el llamado Monstruo del Sentier, personaje creado para su libro Paisajes después de la batalla (1982).

“Entre un libro y otro, dice en entrevista, está mi experiencia de los conflictos bélicos. En la pasada década estuve tres veces en Sarajevo durante el horrible asedio; estuve en Chechenia contemplando cómo el ejército ruso mataba a la gente de la forma más brutal; estuve en la guerra civil de Argelia, entre el terrorismo islamista y el aparato represivo del Estado, y también en los campos ocupados de Palestina. Esta vivencia, para mí, fue definitiva; ahora ya no me refiero a la especie humana, sino a la especie inhumana”.

—¿Cómo o hacia dónde evoluciona el ser humano entonces?

—Somos animales educados, pero animales. Y la educación se puede perder. Lo que cuesta mucho conquistar en la civilización y el progreso, se derrumba con gran facilidad.

—Frente a un cambio como el que representa la elección de Barack Obama en EU, ¿qué debe hacer Europa a favor de los migrantes?

—Yo salí de España en un tren de emigrantes, por razones políticas y culturales —aunque los demás lo hacían por razones económicas—; en París he vivido siempre en un barrio multiétnico… Ahora, con la crisis económica y la derechización de algunos países, la normativa europea con respecto a la migración me parece absolutamente terrible.

—¿Qué les espera a los migrantes en medio de esta crisis económica?

— En este momento sólo se está planteando el tema de la expulsión. Las trabas son cada vez mayores. El estrecho de Gibraltar se parece mucho a la frontera entre Estados Unidos y México, aquí ustedes tienen el sueño americano, allí es el sueño europeo, todos los subsaharianos se agolpan en el norte de Marruecos esperando la ocasión de dar el salto como aquí los centroamericanos… En toda Europa están echando a migrantes del continente africano.

—La tecnología y la extrema vigilancia son dos rasgos que usted señala en su nuevo libro, ¿cómo explica estas obsesiones?

—Estamos atrapados entre el consumismo y el terror, y el terror se ha convertido en una mercancía. En la lucha contra el terror, el sistema y el antisistema se complementan, uno necesita del otro, eso es lo que descubre el personaje de la novela.

Otras de las obsesiones a que dedica algunas líneas Goytisolo tienen que ver con el consumo, las promesas de la publicidad, el golf, el turismo y las promesas de la religión con sus “saludables principios”.

“Bajo la máscara de una tradición religiosa respetable, siempre está el deseo de mando, de poder. La Iglesia católica, ahora en España, es un ejemplo vivo de esto, está recuperando el lenguaje de la dictadura.”

Toda la derecha nostálgica, agrega, recupera ese lenguaje: “El discurso de la iglesia española habla como en la época de los obispos que bendijeron las Cruzadas. ‘Asistimos a la dictadura del laicismo’. Y están en contra de todo: del preservativo, del aborto en plazos legales, del divorcio”.

—¿Qué nos queda?

—La cultura, el sentido del humor. Hay que resistir a los nacionalismos. La cultura es la suma de las influencias exteriores que se han recibido a lo largo de la historia. Hablar de culturas puras y de culturas nacionales no… una cultura que busca la pureza se derrumba.



© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL