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| ‘El Espectador’, tribuna juvenil |
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Julio Aguilar
El Universal Viernes 21 de noviembre de 2008 |
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Participaron Flores Olea, García Terrés y Luis Villoro
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cultura@eluniversal.com.mx
Carlos Fuentes es un hombre de libros y también de revistas. Junto con Salvador Elizondo, Enrique González Pedrero, Porfirio Muñoz Ledo, Mario Moya Palencia, Xavier Wimer y Víctor Flores Olea creó Medio Siglo, una revista editada en la Facultad de Derecho de la UNAM, cuando todos ellos eran estudiantes. Hoy también es conocido el trabajo editorial de Fuentes en la Revista Mexicana de Literatura, fundada y dirigida por él y por Emmanuel Carballo entre 1955 y 1958. Sin embargo, es menos recordado su paso por El Espectador, un proyecto en el que además participaron Flores Olea, Luis Villoro, Jaime García Terrés, González Pedrero y Francisco López Cámara. A pesar de su breve existencia (1959-1960), la revista mensual El Espectador fue una tribuna que perfiló las ideas de ese grupo de jóvenes que en los años siguientes se destacaría por desarrollar un pensamiento de izquierda. “Nos propusimos hacer un periódico de crítica social, política y económica de izquierda; incluso en el primer número expresamos de una manera clara que iba a ser una crítica desde la izquierda”, explica Víctor Flores Olea. Para sacar adelante el proyecto, los jóvenes universitarios recurrieron a Jesús Silva Herzog, el director de los prestigiosos Cuadernos Americanos. Con 25 mil pesos de financiamiento para publicar dos números, los jóvenes comenzaron a reunirse en el café El Carmel de la Zona Rosa para organizar el proyecto. Recuerda Flores Olea: “Ese café era de don Jacobo Glantz, el padre de Margo. Nos sentábamos a planear los números, diseñar y corregir pruebas”. La salida de El Espectador coincidió con la represión del gobierno de Adolfo López Mateos contra el movimiento ferrocarrilero dirigido por Demetrio Vallejo, que exigía la libertad sindical. “No sólo el gobierno y las fuerzas represivas del poder intervinieron tomándolo preso y deshaciendo la dirección del sindicato ferrocarrilero. Toda la prensa, como en un coro unánime, empezó a criticar de una manera brutal, soez diría yo, y concertada”, dice Flores Olea. Según el escritor y politólogo, ese problema sumado y las noticias que llegaban desde el Caribe por el triunfo de la revolución cubana, decidieron a Carlos Fuentes y a sus compañeros de generación a crear El Espectador. Con el paso de los meses, el tiraje subió de dos mil a casi diez mil ejemplares, muchos vendidos a través de suscripciones. La publicación tenía una dirección rotativa y Fuentes era uno de los ejes del proyecto. “Carlos había vivido la vida diplomática porque su padre era embajador de México, y además había estudiado relaciones internacionales en Ginebra. Tenía una voz privilegiada, luchaba con su experiencia y conocimiento, pero también como crítico de la política interna”. Desde su trabajo periodístico en El Espectador Fuentes sostenía posiciones democráticas que defendería en los años siguientes. Según el politólogo: “Se oponía al carácter vertical del gobierno. Decía que en una democracia real las decisiones no podían venir de arriba sino que las decisiones venían de abajo, de la voluntad popular. Fuentes era un liberal en el sentido americano de la palabra, y los liberales americanos pueden ser muy avanzados, pueden ser muy perspicaces, muy críticos. Yo creo que hoy sigue siendo ese liberal”.
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