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| Ana Belén encarna el drama del franquismo |
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Gonzalo Valdés Medellín
El Universal Miércoles 15 de octubre de 2008 |
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La plaza del diamante, novela de la escritora catalana Mercé Rodoreda, ha sido llevada al teatro por el director Joan Ollé desde el año 2004 y ha tenido varias versiones, una de ellas con tres actrices catalanas.
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La plaza del diamante, novela de la escritora catalana Mercé Rodoreda, ha sido llevada al teatro por el director Joan Ollé desde el año 2004 y ha tenido varias versiones, una de ellas con tres actrices catalanas. Ahora, en el marco del Festival Internacional Cervantino, en el Teatro Juárez, La plaza del diamante ha sido objeto de un monólogo sobrecogedor interpretado nada menos que por Ana Belén, una de las figuras internacionales más completas y comprometidas con el arte en todas sus aristas. Belén, actriz de cine y televisión, así como cantante, ha tenido como pasión primigenia el teatro en donde ha interpretado lo mismo a Lorca que a Alberti, Ahora encarna a Colometa, sobrenombre que recibe Natalia, una mujer del pueblo que refiere sus memorias durante la Guerra Civil española, pero al terminar ésta, también concluye un ciclo de vida de esta entrañable criatura. En entrevista, la actriz de filmes como La corte del Faraón y La pasión turca; e intérprete de Fortunata y Jacinta y La casa de Bernarda Alba, refiere que La plaza del diamante es un homenaje a la memoria histórica de “ese tiempo espantoso” que le tocó vivir a los españoles durante el franquismo. Explica que Natalia, el personaje al que da voz a través de la lectura dramatizada del texto de Rodoreda, cuenta su historia “como si no se tratara de su vida, sino de la de otra persona, como cuando se habla de otra gente, pero en realidad está hablando de sí misma y con ello de muchas mujeres…”. La plaza del diamante celebra también el centenario de la escritora Mercé Rodoreda, además de haber celebrado anoche su estreno en México en lengua castellana, “quizá sea ese mi aporte principal a la obra, hacerla en español para difundir la literatura catalana”. “No hay histrionismo en la interpretación”, puntualiza la actriz, y asegura que buscó un tipo de actuación que diera ese toque realista, natural del personaje y sus circunstancias. Confiesa que siempre teme antes de arribar a escena con Natalia/Colometa “pues nunca sé lo que puede pasar. Pero ya entrando a la lectura, me dejo llevar, me va atrapando, y creo que es lo que le sucede al público, que se conmueve con esta narración, donde anida la memoria histórica de España”.
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