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| El eclipse juvenil |
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Fausto Pretelin Muñoz de Cote*
El Universal Domingo 15 de junio de 2008 |
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La juventud no envejece, quien lo hace son sus circunstancias. 1968 ha ascendido la pirámide demográfica vigorosamente aunque, al encontrarse en alguna parte considerablemente elevada de ésta, sus rendimientos han pasado a ser decrecientes. La cohorte comprendida entre los 58 y 62 años se resiste a envejecer. Entre ellos se miran con nostalgia anímica. Aquella que se almacena en alguna parte de los ojos. El presente conjugado por el pasado, el pasado animado por el presente. Para los protagonistas del 68 el pasado no existe porque siempre vivirán en él. Llegarán a la parte más alta de la pirámide, a la cúspide, y después dormirán en la eternidad de los libros. La Universidad de Nanterre fue el epicentro aunque, poco tiempo antes, en algunas universidades de los Estados Unidos las pancartas contra la guerra de Vietnam y el racismo anunciaban la llegada de una conmoción global. Siempre París y Estados Unidos. Siempre Francia y las universidades estadounidenses. En los dormitorios mixtos suceden los sueños más hermosos de la vida. A los estudiantes franceses se los negaban. Fue el poder conservador quien inspiró a los idealistas a maquillar sus sueños con los colores de la realidad. Ocurrió el primer eclipse de la globalización. La realidad cubierta por los sueños. Los maoístas pensaron que el eclipse global presagiaba una revolución aunque el Partido Comunista Francés rechazó el movimiento porque no se trataba de su revolución. En Tlatelolco se incubó la enfermedad del PRI. Desde el Puente Carlos en Praga los estudiantes universitarios pensaron que socialismo y libertad no debían de reñir. Los ecologistas interpretaron al eclipse global como una saludable mutación del alma. Las feministas intuyeron que el poder patriarcal se disipaba. Para ser autoridad no debía de importar el sexo. Es más, el sexo tendría que ser la autoridad. El sexo no debía de tener vigías. Fueron los progresistas quienes mejor definieron al fenómeno: la libertad es el único camino en donde la vida se recrea. Cuarenta años después la esencia de la libertad ha mutado. Nacen los rastrillos Fusion de Gillette con cinco hojas (la cosificación del hedonismo); emergen los matrimonios GQ como el del presidente francés Nicolas Sarkozy con la modelo Carla Bruni (el espectáculo político); los aparadores de las tiendas comerciales se convierten en cárceles en las que se aspira a vivir; la simulación no es una contradicción de vida, simplemente es el objetivo de vida; se cree reflexionar en Google; Apple a través de su tienda virtual iTunes lleva al cementerio a las películas con formato DVD; nacen los contratos basura (pagos que sirven para administrar la miseria); el mercado pirata se legitima; Britney Spears se proclama como la ganadora del Big Brother global; Alejandro Encinas y Jesús Ortega anuncian el final del PRD; el América de Romano revela a la liga del futbol mexicano como una de las peores del mundo; los museos se convierten en spas visuales; Vanity Fair dedica su portada del mes de mayo a Madonna quien cumplirá sus primeros 50 años sin que el tiempo la devore; en Estados Unidos las series de televisión Lost y Prision Break se convierten en fenómenos televisivos; los prestigiosos periódicos Le Monde y The New York Times se anclan en crisis económicas; Bush simula ocupar la presidencia, el mundo no le cree, los propios estadounidenses lo consideran más impopular que Truman y Nixon; no es Vietnam pero sí Irak; Putin sin presidencia seguirá mandando; Berlusconi regresa al circo de la política italiana; la edición española de la revista Vogue propone 739 objetos que “se deben de tener”: sobresalen unos zapatos marca Balenciaga (sandalia realizada con varias piezas de plástico y metal: 2 mil 685 euros, unos 42 mil 960 pesos); la Academia de Artes y Ciencias Interactivas entrega su premio al videojuego del año a Call of Duty 4, la manera más seria de jugar a la guerra; se inaugura la terminal 5 del aeropuerto Heathrow, en Londres, con 23 mil metros cuadrados dedicados a tiendas y sólo 700 asientos; las propuestas del mes sobre lo que el iPhone debe de tener cargado son: en el apartado de canciones, la versión acústica de “Roll River Roll”, de Richard Hawley. El corto de la película, Wall-E, la nueva creación de Pixar. Como podcast se recomienda el curso English for Spanish Speakers. Como audiolibro, El Principito y, finalmente, como aplicación, iChecklist, organiza la lista de compra y compara precios; los arquitectos se convierten en marcas: Jean Nouvel, Norman Foster, Santiago Calatrava, Oscar Niemeyer, César Pelli; Pepsi deja de ser exclusiva para la nueva generación al lanzar al mercado su fórmula retro; internet mata a la estrella porno por el auge de los videos caseros; llega la película Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal bajo la tripartita participación de George Lucas, Harrison Ford y Steven Spielberg; aparece el turbo amor, en voz de Paz Vega significa lo siguiente: “Mi prototipo de hombre es alguien que viva la vida a mil, y que me la haga vivir a mí”; la música continúa siendo el referente cultural más nítido. Julieta Venegas, Justin Timberlake, My Chemical Romance, Shakira, Maná, Coldplay, U2, Ricky Martin, Molotov, Juanes, 30 Seconds to Mars, Madonna, Amy Winehouse, Nelly Furtado, Green Day, Radiohead, Beyonce, Fergie. Algunos de ellos son atemporales. El éxito de otros será efímero. De la Generación del Crack, escritores mexicanos nacidos en el 68, sobresale Ignacio Padilla, mientras que el francés Michel Houellebecq es quien mejor esboza al cínico juvenil. No son Marcuse ni Sartre las referencias anticapitalista y existencialista, respectivamente, quienes azuzan a los ideales del pensamiento juvenil en la actualidad. Las ideologías han dejado el gimnasio de la reflexión y han migrado al de la imagen. Las estructuras de la política se han desmontado. Hoy, la política se descodifica a través del espectáculo. Todo aquello que no sea transmitido por YouTube, posiblemente se trate de ficción. Eric Hobsbawm señala que los jóvenes del 68 lograron situarse no en una fase preparatoria para la vida adulta, sino en cierto sentido, en la fase culminante del pleno desarrollo humano. En el 68, la cúspide de la pirámide demográfica estaba en la juventud. En la actualidad los jóvenes no cuestionan a la autoridad porque la autoridad son ellos mismos. La revolución acontece en las pantallas de las computadoras; la dialéctica ocurre entre la virtualidad y la realidad personal y la filosofía política es totalmente nihilista. Los ciudadanos de la Matrix se comunican y manifiestan a través de redes tipo Facebook o Hi5. Pidamos lo posible porque lo imposible ya lo tenemos. * Profesor de Estudios Generales en el ITAM |
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