Combaten con células madre mal cerebral

El Universal

Viernes 06 de junio de 2008

El tratamiento con ratones arrojó datos alentadores; aún no se prueba en humanos

WASHINGTON.— Un equipo de investigadores reveló que inyectar células madre humanas en el cerebro de ratones ayudó a los animales a recuperarse casi por completo de una condición neurológica similar a una serie de enfermedades que desarrollan los niños. Algunos de los roedores del estudio presentaron mejoras importantes después de una inyección única de células madre, lo que llevó a los científicos a expresar cierta esperanza de que el enfoque pueda probarse en niños dentro de un par de años.

Los científicos explicaron que el tratamiento básicamente reparó el vínculo defectuoso entre el cerebro y la médula espinal.

“Todos los días esperábamos que (los ratones) murieran, pero sencillamente no lo hicieron. Mejoraron día a día”, manifestó el doctor Steve Goldman, del Centro Médico de la University of Rochester en Nueva York, quien dirigió el estudio.

Según Goldman, las enfermedades incurables en las cuales funcionaría este tipo de inyección de células madre serían la parálisis cerebral, la enfermedad de Tay-Sachs, de Krabbe, de Canavan y la de Pelizaeus-Merzbacher. Los 26 ratones que participaron del estudio fueron criados para que sus cuerpos no pudieran generar mielina, una cubierta de grasa de las células nerviosas que sirve como un aislante eléctrico. La condición hace que los ratones sean más propensos a sufrir convulsiones, los debilita y les dificulta la posibilidad de estar de pie y caminar.

El tratamiento consistió en la colocación de una sola inyección con un tipo de células madre provenientes de fetos humanos, conocidas como células madre gliales, en los roedores poco después de su nacimiento. Las células madre tienen la capacidad de desarrollar varios tipos de células corporales, en este caso, aquellas que producen la mielina.

Alrededor de 300 mil de esas células madre fueron inyectadas en cinco zonas diferentes del cerebro de cada roedor. Los animales tenían una condición que, sin tratar, suele causarles la muerte a las 20 semanas de nacer. Veinte de los ratones tratados vivieron un poco más, pero murieron, mientras que los otros seis registraron mejoras drásticas: cuatro regresaron a la normalidad.



© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL