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| Un libro donde todo se da a pedir de boca |
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Yanet Aguilar Sosa
El Universal Viernes 16 de mayo de 2008 |
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En su nueva obra, Menchú Gutiérrez toma a este órgano como eje de la vida humana
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yanet.aguilar@eluniversal.com.mx Los seres humanos viven con el anhelo de comerse al mundo, por lo menos como metáfora. Se lo llevan a la boca, lo saborean, lo mastican y lo digieren; lo hacen de manera consciente o inconsciente, sólo como un satisfactor de su sentido del gusto o sabiendo que la boca saborea besa, habla, muerde y maldice. A partir de esa conciencia y de la pregunta: ¿por qué estamos siempre llevándonos todo a la boca?, la narradora española Menchú Gutiérrez escribió breves relatos que tienen a la boca como el centro de su escritora y que mantienen vigente su interés en los sentidos: el tacto, el oído, el gusto, el olfato y la vista. En su libro Detrás de la boca (Siruela, 2007), la narradora, poeta y ensayista hace un viaje reflexivo sobre el significado que tiene el hecho de que los seres humanos se llevan todo a la boca. “Lo que he hecho en este libro es una especie de laboratorio de sabores, de metáforas que tienen que ver con la boca; lo que he querido es escribir y convertir a la boca en un órgano de conocimiento, escribir un libro proponiendo una especie de viaje en torno a las grandes metáforas que nacen de la boca, pero no como un ensayo, sino como un ejercicio metafórico para hablar sobre los sentidos”. Ese viaje por la boca y el sentido del gusto, tiene un principio y un fin; su inicio está en el nacimiento, en el sabor de la leche; el final está en la sangre que significa la muerte y que todos alguna vez han probado, para atenuar el dolor de una herida. “Si fuera un ensayo tendría que encontrar explicaciones, de alguna forma me he quedado con la idea de que nos llevamos todo a la boca porque al hacerlo las cosas se quedan. La metáfora es que tú te llevas el mundo a la boca, lo saboreas, lo masticas, lo digieres y con eso nos queda la impresión de que hemos hecho al mundo nuestro y estrechamos la comunicación”. Una pregunta fue su espoleta de salida, su arranque; a partir de ahí empezó a hacer un viaje por las metáforas que tienen que ver con la lengua, los dientes, el paladar y el saboreo. Emprendió un recorrido similar con la vista a través de su libro El ojo de Newton, que publicó en el año de 2005; también lo hizo en el ensayo biográfico San Juan de la Cruz, donde las metáforas del sabor están presentes de una forma permanente. “Luego de este viaje poético y literario me queda claro que todas las cosas fundamentales suceden en la boca. Hablamos, bebemos, comemos, eso es fundamental en nuestras vidas y siempre se ha prestado atención al tema a través de la literatura.... Tenemos una tendencia a creer que al llevarnos el mundo a la boca lo estudias, al masticarlo te apoderas de él y al digerirlo lo posees.” Sus incursiones en el sentido de la vista y del gusto, no significan que emprenderá el libro de la nariz, el libro de las orejas o del tacto; sin embargo, sí le interesa la idea de las relaciones que se establecen entre los sentidos, porque nunca, ningún órgano funciona separadamente. |
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