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| Ponderan efectos de calor atmosférico |
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El Universal Lunes 14 de abril de 2008 |
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Especialistas analizan causas y consecuencias de altas temperaturas, que continuarán en abril y mayo e incluso rebasarían máximos históricos en el país
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Aunque 2008 no será tan cálido como 1998 —año en que se registró la temperatura promedio más alta en el planeta— es probable que existan condiciones “fuera de lo normal” en abril y mayo, con lecturas del termómetro por encima de los récords históricos en el país. El Servicio Meteorológico Nacional calcula un promedio (en todo el país) de 32.2°C para abril, casi dos unidades por encima del promedio durante los últimos 30 años, de 30.3°C. Entretanto, para mayo prevé una temperatura media de 32.9°C, frente a la máxima histórica registrada en ese mes de 31.6°C. Tales condiciones están influidas por el fenómeno La Niña (enfriamiento inusual de aguas en el Pacífico). También por la escasa entrada de humedad al terrritorio nacional (proveniente en su mayor parte de los océanos), la ausencia de frentes fríos y el llamado efecto anticiclón. “Este efecto se genera por un centro de alta presión que gira en el sentido de las manecillas del reloj, ocasionando un movimiento descendente, lo que implica un efecto de compresión de los niveles medios a los bajos de la atmósfera. Entonces hay energía mecánica que se disipa en forma de calor”, explica el ingeniero Miguel Ángel Gallegos. El especialista del SMN añade que gran parte del área donde actúa el anticiclón se localiza en cielo despejado, lo cual anula la posibilidad de que se formen nubes o si hubiere alguna, el movimiento descendente la desharía. Así, al no haber lluvias ni sombra, aumenta el calor en la región. El ingeniero reconoce que esta afectación del clima y la consecuente elevación de temperatura puede ser también consecuencia del calentamiento global, aunque “es difícil saber específicamente en qué eventos o qué parte del mundo se manifiesta dicho fenómeno”. Efectos negativos A largo plazo, los efectos de las ondas cálidas, potenciados por el calentamiento planetario, ocasionarán trastornos a la salud humana y animal, así como serias afectaciones ecológicas a importantes sectores co mo la agricultura, la pesca, los bosques y las zonas costeras. A partir de 2010, las altas temperaturas —como la ocurrida en 1998, de 15.7°C promedio global— dejarán de ser episodios extremos y se convertirán en una constante, según un pronóstico realizado por un grupo de investigadores del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, liderado por Carlos Gay García. “Es cierto que estamos padeciendo temperaturas anómalas muy altas, pero hay que ubicarnos en el contexto de que siempre estos meses (abril y mayo) son los más calurosos del año. Entonces, tendremos que ver si al final esta estación fue más caliente que en años anteriores para hacer afirmaciones, pues como se dice, una golondrina no hace primavera”, comenta el director del CCA. De cualquier modo, reconoce el experto, “estamos inmersos en un proceso de cambio climático desde principios del siglo XX, y a partir de los 70 la tasa de crecimiento de la temperatura global se duplicó hasta cerca de 1.3°C, esto es, en ese lapso hubo un calentamiento mayor que en los últimos 100 años”. Este ascenso de calor propició que de los 60 a los 90 (del siglo pasado) se cuadruplicaran los gastos destinados a paliar daños ambientales. Un cálculo “conservador”, dice el entrevistado, es que en 1998 las pérdidas por aquel fenómeno alcanzaron los 2 mil millones de dólares. Los riesgos sanitarios asociados con ese fenómeno, según la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Ecología, son los golpes de calor y la propagación de infecciones transmitidas por agua, alimentos o vectores como el mosquito (dengue, malaria). “Esta tendencia seguirá, y mientras no hagamos algo para adaptarnos al cambio, los costos irán en aumento”, advierte el doctor en Astrogeofísica. Gay García admite que un ligero aumento de uno o dos grados C en los próximos años puede traer beneficios económicos en Canadá, Europa del Norte o Eurasia, debido a la expansión de áreas boscosas y de cultivo hacia las regiones que antes eran gélidas. Además, el derretimiento de masas polares abriría nuevas rutas marítimas más cortas en zonas que antes no eran transitables. Inclusive, regiones frías como Toluca, en el Estado de México, eventualmente tendrían mejores condiciones para los cultivos de temporal por efecto de más calor. Pero ese beneficio sería marginal, debido a la ubicación geográfica del país, donde existen zonas áridas al Norte y tropicales al sur. “Quienes nos dedicamos a esto (el clima) tenemos la impresión generalizada de que a México le va a ir mal con el calentamiento”, resume el académico. Por ello, instó a la sociedad a prepararse y al gobierno para que invierta en sistemas de alerta temprana, reordenamiento territorial, planeación urbana, seguros e investigación científica.
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