Posponen el debate sobre Ley del Libro
Yanet Aguilar Sosa y Arturo Zárate
El Universal

Viernes 04 de abril de 2008

Pese a estar programada, la discusión del dictamen salió de la orden del día en la Cámara de Senadores

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El discurso de felicitación que había preparado la senadora perredista María Rojo para celebrar la aprobación de la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro se quedó en su carpeta. Ella, junto con los editores y libreros reunidos en el Senado, quedaron “vestidos y alborotados”. El festejo no llegó porque la discusión de la ley salió de la orden del día.

El presidente de dicha comisión, el panista Fernando Elizondo, aseguró que se pospuso el debate para el martes con el fin de agregar un transitorio que establecería que la ley estaría vigente tres años, después de los cuales se encontraría sujeta a evaluarse según su funcionamiento. Además, está el hecho de que la ley se vetó por la administración de Vicente Fox, bajo el argumento de que era monopólica, y que por haber sido vetada hoy día requiere del voto de dos terceras partes del pleno para ser aprobada (y sucede que algunos senadores panistas no están convencidos).

Hasta el pasado martes —día de la primera lectura— la aprobación iba por buen camino. Sin previo aviso, ayer, la dictaminación se canceló. Desde la tribuna no hubo explicación, simplemente se la “brincaron”. Entre los editores ya corría el rumor, minutos después confirmaron que la segunda lectura se pospondría hasta el próximo martes.

Las versiones sobre este hecho variaban. El presidente del Senado, José González Morfín, dijo que la petición fue de los coordinadores de las bancadas; Comunicación Social aseguró que la razón fue operativa: el senador Fernando Elizondo, que había retomado la Ley del Libro, estaría ausente por una reunión para la reforma energética y el senador perredista Carlos Navarrete no fue porque a la misma hora se realizaría la Junta de Coordinación Política.

Mientras que el senador perredista Francisco Javier Castellón, secretario de la Comisión de Educación, que junto con la de Asuntos Legislativos iban a llevar a discusión el proyecto de ley, dijo que la decisión responde a “presiones de gente del ejecutivo, seguramente de la Comisión Federal de Competencia, quienes se han opuesto al precio único del libro. Lo que me extraña es que los coordinadores aceptaran posponer cuando este punto de acuerdo era unánime”.

María Rojo iba con los editores y no podía darles explicaciones. Iba con los senadores panistas y les decía que esa ley llevaba parada más de año y medio, que no era posible que cambiaran de decisión.

“Apenas el martes nos abrazamos, casi lloramos juntos con Elizondo, él subió a tribuna y dijo que esto era un hecho, que íbamos todos en favor. Ahora resulta que echan atrás un dictamen que está firmado por todos los parlamentarios.”

Entre los editores privaba el desconcierto; los rostros optimistas que arribaron al Senado se convirtieron en caras largas. Juan Arzoz, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) dijo que se mantendrán pacientes, que fue un revés: “Es una ley de largo plazo. Hay que esperar, estábamos optimistas”.

Henoc de Santiago, presidente de la Asociación de Libreros, informó que seguirán en la lucha; lo que no sabe es si la ley alcance a pasar en el periodo actual de la Cámara de Diputados, a donde debe regresar después de ser aprobada en el Senado.



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