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Preparan a los niños para combatir el cambio climático
Juan Solís
El Universal

Miércoles 19 de septiembre de 2007

Al paso que vamos, la capa de nieve que corona al Iztaccíhuatl desaparecerá en 2020. La del Pico de Orizaba, en 2040. Luego vendría el deshielo del glaciar del Popocatépetl. El fenómeno tendrá consecuencias no sólo en el paisaje, sino también en el suministro de agua en la ciudad, toda vez que 60% de la misma desciende de los volcanes. Quienes padecerán más serán los jóvenes y los niños

jsolis@eluniversal.com.mx

Al paso que vamos, la capa de nieve que corona al Iztaccíhuatl desaparecerá en 2020. La del Pico de Orizaba, en 2040. Luego vendría el deshielo del glaciar del Popocatépetl. El fenómeno tendrá consecuencias no sólo en el paisaje, sino también en el suministro de agua en la ciudad, toda vez que 60% de la misma desciende de los volcanes. Quienes padecerán más serán los jóvenes y los niños.

Tal es el oscuro panorama que avizora la maestra Tiahoga Ruge quien, no obstante, asegura que aún hay tiempo para revertir los efectos del calentamiento global en el planeta. Una de las condiciones es que se nivele .41% del PIB que se destina actualmente al problema ambiental con el 12% del PIB dedicado a actividades que dañan el medio ambiente.

Ruge ofreció ayer una conferencia en Papalote Museo del Niño para dar inicio a las actividades enfocadas al cambio climático, que durante dos meses desarrollará el museo.

Un ciclo de conferencias para maestros y más de 20 talleres interactivos integrarán el programa, en el que participará el Premio Nobel de Química, Mario Molina; el químico Luis Manuel Guerra, director general del Centro de Educación y Capacitación para el Desarrollo Sustentable, de la Semarnat, y la maestra Tiahoga Ruge, entre otros.

Bióloga, antropóloga social y cineasta (fue asistente de Federico Fellini), Ruge es directora del Centro de Información y Comunicación Ambiental de Norteamérica (Ciceana). Su trabajo en favor del medio ambiente la ha llevado a participar en expediciones al mar Adriático, el Amazonas y, el mes pasado, al Polo Norte.

Este último viaje fue el tema central de su conferencia. Explicó que la capa de hielo del lugar está en su nivel más bajo y que Groenlandia, cuya extensión es superior a la de México, podría quedar sin hielo, lo que ya ha generado especulaciones acerca de la posibilidad de que existan yacimientos de petróleo y uranio.

Respecto de México, aseguró que el sector industrial genera 61% de la emanaciones de CO2; el resto es producido por la agricultura, los desechos y los incendios forestales, entre otros factores.

No obstante, las acciones están lejos de las que está tomando Holanda, país que se prepara para un aumento de 6 metros en el nivel del mar, con la construcción de diques y la creación de humedales.

Si bien señaló que los planes de acción tanto federales como locales son positivos, exigió un mayor presupuesto para la investigación y el desarrollo de fuentes de energía alternativas a los hidrocarburos.

“México ya tiene una estrategia nacional para mitigar el problema del cambio, lo que falta es un mayor presupuesto y prepararnos como ciudadanos”, concluyó. “Esto va a requerir de cambios muy profundos en nuestros hábitos de consumo, en la postura ante los recursos naturales. Nos tiene que caer el veinte de que cuidar el medio ambiente cuesta, no es gratis.”



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