Formato de impresión patrocinado por


Quieren renovar la literatura mexicana
Yanet Aguilar Sosa
El Universal

Miércoles 11 de julio de 2007

Los ganadores del Virtuality son menores de 30 años y están familiarizados con nuevas tecnologías; Fernanda Melchor, conocida como “Falanja Adarce”, fue la triunfadora del concurso-taller convocado por la Dirección de Literatura de la UNAM

De los 12 seleccionados al primer Virtuality Literario Caza de Letras, cuatro fueron finalistas y sólo uno de ellos ganador. Sin embargo, todos comparten muchas cosas: haber vivido la experiencia como una gran aventura, declararse oficiantes de la literatura y, sobre todo, apostar por un estilo que renueve las letras mexicanas.

Luego de 57 días de encierro virtual y de exponerse a la crítica del jurado integrado por Mónica Lavín, Álvaro Enrigue y Alberto Chimal, los 12 seleccionados fueron reconocidos en una ceremonia presidida por Sealtiel Alatriste, director de Literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien dio a conocer que en el mes de agosto se realizará el segundo Virtuality Literario de Novela Corta.

Fernanda Melchor, conocida como “Falanja Adarce”, fue la triunfadora del concurso-taller convocado por la Dirección de Literatura de la UNAM. La residente, de 25 años, de Boca del Río, Veracruz, estudió periodismo en el estado y cursó un año de Ciencias Políticas en Francia. Eso le ha permitido trabajar en medios impresos y en Comunicación Social. Desde hace algunos meses da clases de Lectura Crítica y es bibliotecaria en el Centro de Estudios Gestalt.

Con apoyo de la beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes del Instituto Veracruzano de Cultura, Fernanda Melchor ha escrito una novela que podría titularse Morir en viernes, donde aborda temáticas actuales de la juventud. Sin embargo, no conocía el rigor de un taller y menos la presión a la que fue sometida en Caza de Letras.

“Nunca había trabajado sobre presión, tardé cinco años en escribir mi novela e incluso todavía me queda un mes para pulirla. Soy de trabajo lento, sin embargo, creo que logré avances, en el último año me la pasé completamente dedicada a mi novela, no escribía cuentos, ni artículos, no publiqué nada y la gente que me conoce vio un saltó creativo en Caza de Letras”.

Por el contrario, Diana Gutiérrez, una joven de 23 años que estudió Ciencias de la Comunicación y fue conocida en el certamen como “Barrita de Mandarina”, se ha interesado en forjar su escritura, tanto que toma un diplomado literario en la escuela de la Sociedad General de Escritores de México y se ha dedicado al periodismo cultural.

“Me gusta una literatura de la otredad y en el concurso hice mis personajes, mis ciudades, intenté hacer una ciudad donde todos eran daltónicos, hablé sobre un albino y los menonitas, no para juzgarlos sino para mostrar que son diferentes y ven la vida desde una óptica distinta. Pude haberme abocado a una línea más segura pero quise aprender, ver de dónde estoy cojeando, descubrí nuevas aptitudes y debilidades”.

De los cuatro, Álvaro Camacho, mejor conocido como “Ajo Kano”, es el único extranjero radicado en la ciudad de México. Nació en Cali, Colombia, donde estudió diseño gráfico, pero una mexicana lo conquistó vía internet y desde hace tres años dejó su país. No había tenido más que talleres de guión cinematográfico y video en web, pero nunca de literatura, hasta Caza de Letras.

Tiene 28 años, pero escribe desde los 14, cuando en el colegio hicieron un concurso de literatura y lo ganó, luego siguió el consejo de su padre, que le decía: “Escribe como hobbie pero dedícate a otra cosa”; confía en que algún día fusionará imagen y literatura, podría ser a través de sábanas con textos eróticos o almohadas con canciones de cuna.

Lo cierto es que le gusta escribir de la realidad que vive, de las historias que le cuentan sus amigos o vivió su familia, por ejemplo su madre es alemana y salió de su país, en la primera mitad del siglo XX, en los primeros aviones que hubo.

“Escribo mucho de la mano de la vida, soy un poco exploratorio a nivel personal, siempre busco expresar esos retratos interiores a pinceladas”.

La misma determinación la tomó David Pruneda, joven de 22 años, conocido en Caza de Letras como “Kusco”. Decidió dedicarse a la literatura, por eso estudia Letras Inglesas en la UNAM y entró al concurso para ponerse bajo el rigor de la entrega de textos y aprender a decantar su literatura y las críticas.

“Me cuesta trabajo ver los resultados de este concurso a corto plazo, estoy seguro que a la larga van a salir a la superficie muchas cosas que me aportó Caza de Letras y no me he dado cuenta; de lo que soy consciente es que los últimos cinco ejercicios me metieron en ciertas temáticas e ideas que ya tenía y sobre las que seguro seguiré”.

A David Pruneda, más que la clásica literatura que cuenta algo, le gusta trabajar con ciertas estructuras literarias que va más allá de la trama de un personaje, busca darle más profundidad, como los escritores ingleses contemporáneos, que hacen novela que deviene en el estudio y el ensayo.



© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL