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Del futbol robótico a la pista de autos
Ricardo Cerón
El Universal

Lunes 04 de junio de 2007

Tras construir robots que juegan balompié, Raúl Rojas hoy usa esa tecnología para crear carros inteligentes

Como uno más de los estudiantes mexicanos, Raúl Rojas González llegó a Europa en los años 80 para cursar un posgrado, pero su rápida adaptación y sus conocimientos en matemáticas lo convirtieron, en sólo dos décadas, en uno de los científicos más destacados en inteligencia artificial en el viejo continente.

Si bien viajó a la Universidad Libre de Berlín, en Alemania, para estudiar un doctorado en economía, los conocimientos adquiridos en su maestría en Matemáticas en el Instituto Politécnico Nacional (realizada casi a la par que la de Economía en la UNAM), le permitieron conseguir una plaza de investigador al Colegio Técnico de Berlín.

Desde su ingreso a dicho colegio, y posteriormente como investigador en la Universidad Libre de Berlín, Rojas se dedicó a desarrollar redes neuronales en sistemas de cómputo, que se buscaban fueran rápidos y simularan inteligencia humana.

A pesar de haber conseguido desarrollar varios sistemas inteligentes, el mexicano y su equipo científico alcanzaron la fama internacional cuando, de manera consecutiva, ganaron dos campeonatos en la Copa Mundial de Futbol con Robots.

Esa noticia rápidamente recorrió varias partes del mundo; sin embargo, nadie imaginaba que ese grupo científico aplicaría el conocimiento adquirido en el desarrollo de androides futbolistas para construir un automóvil totalmente autónomo, que promete en el futuro hacer más amenos y seguros los traslados sobre avenidas y carreteras.

La capacidad de los pequeños jugadores robotizados para driblar a su oponente, fueron transformados en sistemas para evitar impactos o colisiones en el automóvil.

Los sensores guías del robot dentro del terreno de juego ahora fueron adecuados para que el vehículo no se salga de las líneas blancas que dividen los carriles por donde circula.

Las cámaras que antes verificaban la posición de los rivales hoy sirven para reconocer semáforos en rojo y detener el vehículo.

En entrevista telefónica con EL UNIVERSAL, desde la Universidad Libre de Berlín, Raúl Rojas reconoce que esta tecnología está a unos 15 años de llegar al mercado comercial, principalmente por los elevados costos económicos que hoy representa; sin embargo, sabe que los conocimientos aplicados a este prototipo de automóvil se empezarán a instalar poco a poco en los vehículos motorizados.

"Los automóviles actuales son ya unos verdaderos robots, tienen diversas funciones automatizadas, donde se emplean varios sensores, pero se busca aumentar esa especialización."

El investigador, quien recuerda que aprendió alemán desde antes de irse a estudiar a ese país por el simple hecho de que el Instituto Goethe quedaba a una calle de donde vivía, sostiene que no se trata de crear máquinas que conduzcan automóviles: la meta es ayudar con sistemas robotizados a los conductores para evitar accidentes.

"Por ejemplo, se pueden poner señales de alarma que alerten si la persona invade otro carril o llega a un semáforo en rojo, incluso, a más corto plazo, servirán para auxiliar a las personas a reducir el consumo de combustible."

La experiencia adquirida a lo largo de los ocho años en que participaron en copas mundiales de futbol y donde obtuvieron dos campeonatos y cuatro subcampeonatos, han colocado al equipo de Raúl Rojas como uno de los líderes en automóviles autónomos en el mundo.

Para continuar con ese liderazgo, el matemático mexicano ahora trabajará en el perfeccionamiento de su prototipo denominado El Espíritu de Berlín, en la Rice University en Texas, para competir en noviembre en una carrera mundial de automóviles autónomos, en la que participan 53 países.

La misión será poner a punto los sistemas de visión para resolver los problemas que se presentan en los cruceros, por lo que permanecerá varias semanas en Estados Unidos.

Aunque sabe que su prototipo junto con los de las universidades de Stanford y Carnegie Mellon son de los mejores que se desarrollan en las universidades, está consciente de que en este tipo de competencias acuden industrias ligadas con la automotriz para probar sus prototipos que son decenas de veces más costosos.

"Por ejemplo, nuestro sistema de navegación tuvo un costo de 50 mil dólares (536 mil pesos), pero hay algunas empresas que han invertido en ese producto hasta 2 millones de dólares (21 millones 461), por lo que la competencia no será muy pareja, pues ellos incluso utilizan tecnología que se ha empleado en la industria militar."

Pero con esas grandes inversiones en desarrollos de inteligencia artificial en la industria automotriz, Raúl Rojas esta consciente de que el camino emprendido en este campo tecnológico es el correcto y que en un futuro no muy lejano varios de sus desarrollos estarán al alcance de la población.



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