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| La morgue es termómetro de una sociedad: Margolles |
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Wilbert Torre
El Universal Miércoles 04 de abril de 2007 |
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NUEVA YORK.- En sus periplos, la artista Teresa Margolles no sólo ha recorrido las salas de los museos. Un sitio imposible de pasar por alto, donde se encuentre, son las morgues. Ha visitado las salas que almacenan muertos en Colombia, México y Brasil, países donde una morgue puede ofrecer perturbadoras lecturas de una sociedad. "Me interesa el cadáver como un ente social y la morgue es el termómetro de una sociedad", explica Margolles, quien ahora expone en el Museo de Brooklyn. "En Culiacán, Sinaloa, los cuerpos hablan de lo que sucede en las calles. Son muertos ajusticiados por el narco. La forma de morir determina lo que sucede en una ciudad". En Guadalajara la mayoría son suicidios. En 2005 hubo más de 400 y Margolles se dedicó a investigar lo que sucedía en las morgues y en las calles durante una residencia artística en el Instituto Cabañas. Decidió trabajar en un escenario un poco extraño: las marquesinas de varios cines en el abandono. Como si se tratara del estreno de una película, Margolles llenó las marquesinas con letras rojas. "Adiós te dice la fea, la asquerosa que siempre odiaste", decía uno de los anuncios en las marquesinas. Pero no era el título de una película, sino la frase póstuma de una suicida de 33 años. "Es escandaloso lo que sucede en Guadalajara. Hay suicidas hombres, mujeres, niños y ancianos, y esas muertes representan un patrón social en una comunidad muy católica". Margolles dio el nombre de Recados póstumos a esa obra desplegada en las marquesinas de los cines abandonados. Recuerda bien otro mensaje: "No me extrañen ni me lloren. Fui de viaje y volveré", escrito por una niña de 14 años. Margolles es una vieja conocida de Nueva York. Hace algunos años, en el celebrado Museo de Arte Contemporáneo, vaporizó un cuarto al que asistió mucha gente que debía firmar una carta responsabilizándose por ingresar. Dentro podías encontrarte con una densa niebla. Margolles, que suele trabajar con personas asesinadas, había usado el agua que se utiliza para lavar a los muertos para formar ese vapor nebuloso. Recuerda que la escritora Susan Sontag le dejó un mensaje en el que escribió que le había hecho tener sensaciones que no había vivido. "Toqué a la muerte", le dijo. La artista mexicana estará de vuelta en Nueva York en los próximos meses para participar en una conferencia del Instituto Cultural Mexicano de esta ciudad y montar Fantasmagorías, una pieza que ahora está en Colombia.
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