Formato de impresión patrocinado por


Física y metafísica de un País de lectores
Daniel Goldin*
El Universal
Miércoles 20 de septiembre de 2006
Cultura, página 1

El precio único que contempla la Ley para el Fomento de la Lectura y el Libro es uno de esos dispositivos. Una medida concreta que tiene efectos positivos en todo el sistema del libro y la lectura. Justo por eso podría ayudar a darle concreción a Un país de lectores, el proyecto cultural más importante del sexenio, señala Daniel Goldin

Pese a que uno de los rasgos más rescatables de la cultura mexicana es el ingenio para reparar artefactos con materiales sorprendentes, a la hora de ponernos serios y trabajar en cosas trascendentes, los mexicanos tenemos una fatídica propensión a crear proyectos gigantes y ambiciosos, que a menudo se anulan o pierden efectividad justamente por carecer de dispositivos concretos que los articulen.

El precio único que contempla la Ley para el Fomento de la Lectura y el Libro es uno de esos dispositivos. Una medida concreta que tiene efectos positivos en todo el sistema del libro y la lectura. Justo por eso podría ayudar a darle concreción a Un país de lectores, el proyecto cultural más importante del sexenio. Pero para Fox la lectura debe surtir sus maravillosos efectos desde la metafísica, no desde el trabajo concreto de editores y libreros.

Ya se ha mencionado, pero hay que insistir en estos datos oficiales: Pese a los 5 mil millones de libros regalados, a pesar de haber pasado de tener 80% de analfabetos a tener 92% de personas con capacidad de leer, hoy 94% de los municipios del país no cuenta con una sola librería. En términos prácticos esto significa que la inmensa mayoría de los mexicanos pueden leer, pero tendrían que desplazarse decenas o centenas de kilómetros para allegarse un libro y formarse como lectores.

Fiel a la tradición de sus antecesores, Fox ha expresado una confianza desmedida en los libros. Al igual que ellos no ha logrado medidas concretas para que gocemos de un sistema del libro verdaderamente sano. Y es que si no se reconoce al sistema del libro y la lectura como una totalidad orgánica las inversiones se vuelven paliativos.

Es metafísica hablar de crear un país de lectores sin procurar condiciones para multiplicar los encuentros de los ciudadanos con los libros o pretender formar lectores sin cuidar la integridad de la cadena del libro. Y es reducir la rentabilidad de una cuantiosa inversión entregar en cada una de las 850 mil aulas del país acervos estimulantes, y al mismo tiempo vetar una medida que propicia que haya una red de librerías más amplia y mejor distribuida.

* Editor



© 2006 Copyright El Universal Online México, S.A. de C.V.