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| Conjuga ficción y denuncia en nuevo libro sobre el sida |
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Sandra Licona
El Universal Miércoles 06 de septiembre de 2006 Cultura, página 1 |
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La periodista Lydia Cacho expone en la novela Muérdele el corazón temas como la homofobia y la discriminación; comenta que la novela nació de un trabajo periodístico que comenzó en Senegal, al entrevistar a personas ceropositivas
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Después de nueve meses de peregrinaje por ministerios públicos, de pruebas sicológicas para dejar constancia de su salud mental y de careos indeseables, todo a consecuencia de la publicación de su libro Los demonios del edén, la periodista Lydia Cacho se propuso un ejercicio de ficción y escribió la novela corta Muérdele el corazón (Plaza y Janés). Sin embargo, el libro de Cacho no deja de ser la novela de una periodista, que mezcla la ficción con la denuncia y la realidad en torno de un tema tan doloroso como el sida. La suya es una propuesta literaria sobre otros demonios del edén. La periodista le da voz a una mujer, Soledad, quien fue infectada por su esposo de VIH-sida y expone temas como la homofobia, la discriminación y la doble moral con que se ve este tema en la sociedad cancunense, donde se ubica la historia, además de hablar de una feminización de la enfermedad. "Es un intento de periodismo novelado, un ejercicio literario que toma la vida de varias mujeres, algunas que conocí personalmente, para plantear la historia de cómo vive un ama de casa con VIH-sida en México". La novela, agrega, nació de un trabajo periodístico que comenzó en Senegal, al entrevistar a personas ceropositivas, averiguando más allá de las cifras, los números y las estadísticas, qué sucedía con su vida amorosa, familiar y su entorno. "Empecé a escribir la historia de Soledad como un ejercicio catártico y de pronto se convirtió en un libro", que encierra también la historia de un hombre que no asume su responsabilidad sobre su propio cuerpo, erotismo y sexualidad, y las consecuencias que esto puede tener. -El libro tiene un trasfondo social sobre la manera en que son discriminadas las personas con VIH. -Sí, lo escribí en el escenario de Cancún porque es donde yo vivo y donde, efectivamente, todavía en tiempos de Mario Villanueva, el gobernador hoy preso en Almoloya, estaba prohibido hablar de VIH-sida; hubo varios artículos que escribí y ante los cuales reaccionó el gobernador, mandándome mensajes de que eso no sucedía en su estado. El Conasida no existía en la entidad, los empresarios también negaban esta realidad, mientras varios jóvenes morían a causa de la enfermedad, solos, maltratados en los hospitales, abandonados en los pasillos e incluso por sus propias familias. Estamos hablando de una sociedad muy hipócrita, profundamente moralina, donde la Iglesia está enviando un doble mensaje que hace mucho daño a las personas que ya están enfermas. -¿Es como si las propias autoridades y la Iglesia fomentaran que la pandemia se extienda al prohibir hablar del tema? -Sí, absolutamente, vivimos en tiempos donde los jóvenes de 20 años o menos no pueden concebir el mundo sin la conciencia de que existe el VIH-sida, es parte de sus vidas, no pueden actuar como si fuera una enfermedad que sólo le sucede a los otros, precisamente por eso la enfermedad se extiende en el país, además hay una feminización del VIH, ya no se considera la enfermedad de los homosexuales, finalmente la esencia es la misma, la falta de información, de educación sexual, impide a las personas que asuman su responsabilidad y se atrevan a protegerse. "Con el PAN detrás del nuevo presidente (Felipe Calderón) y su ala radical que es el Yunque, es decir, los operadores para devolver el Estado a la Iglesia y volver a las políticas de población: el control de la natalidad regido por la moral eclesiástica y, por supuesto, la exclusión de la educación sexual en las aulas escolares, me parece que será un sexenio de varios retos".
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