Patrimonio, vulnerable a sismos y a vecinos

El caso de la antigua casa en Tonalá 18, en la colonia Roma, es ejemplo de las batallas para defender un bien artístico
Un dictamen de 2015 confirma que la casa de Tonalá 18 tiene fisuras, agrietamientos y cuarteaduras en los muros que colindan con un edificio, en el que las obras que realizan le han causado deformaciones de estructura. Foto: CAMILA MATA. EL UNIERSAL
09/01/2018
00:20
Sonia Sierra
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La historia de la casa ubicada en la calle Tonalá número 18 ejemplifica el cerco que sufre el patrimonio histórico y artístico en la colonia Roma.

El inmueble de dos plantas, con seis recámaras, patios, grandes puertas, una amplia cocina y mamparas que separan espacios, y que está incluido en la Relación del Instituto Nacional de Bellas Artes de Inmuebles con Valor Artístico, es presionado y afectado por un edificio de ocho pisos con que colinda, en una zona de alto riesgo sísmico donde el uso del suelo es H4 (desde 1985, se autorizan máximo de cuatro pisos).

Si bien en 1985 el edificio vecino, Tonalá 16, ya existía y tenía seis pisos (fue levantado en los años 50), en 2014 sus dueños comenzaron los trabajos para agregar dos pisos cuya altura hoy se impone sobre la casa vecina de estilo ecléctico. Además de esos pisos extra, los dueños de Tonalá 16 construyen desde 2015, en la parte de atrás, un estacionamiento para el cual han removido tierra, rocas y cimientos, y donde instalaron una estructura para desplazar los autos, lo cual ha causado graves daños en la casa antigua, al igual que en viviendas vecinas, en la calle de Pomona.

Los daños causados por el edificio en la histórica vivienda fueron confirmados por un dictamen fechado en 2015, realizado por la empresa Periciales en Valuación & Construcción. El estudio arrojó que las afectaciones que presenta la casa de Tonalá 18 —fisuras, agrietamientos y cuarteaduras que están concentradas en los muros de carga de la franja de colindancia— “denotan deformaciones de la estructura por empujes laterales y hundimientos diferenciales, ocasionados por los trabajos realizados en Tonalá 16 y la adición de un piso no permitido conforme a su certificado de zonificación”, expresa el dictamen.

La de Tonalá 18 es una vivienda de 1908, con valor artístico, que fue casa de familia y que desde 2004 es sede de la A.C. Mujeres Aportando a Mujeres (MAM). La fundadora de esta A.C. es Verónica Navarro, quien conoce mejor que nadie la casa, pues era de su abuela. Como otros habitantes de la colonia Roma, Navarro ha emprendido una batalla para defender el inmueble que es un bien artístico.

En el expediente del caso, una gruesa carpeta que deja ver su periplo por la delegación Cuauhtémoc, la Seduvi y el INBA, así como fotografías de las marchas y acciones emprendidas para que las autoridades respondan, Verónica Navarro muestra un documento con el indicativo de “Urgente”, fechado el 22 de marzo de 2017, donde la arquitecta Dolores Martínez Orralde, titular de la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Inmueble del INBA, reitera a las autoridades de la delegación Cuauhtémoc su preocupación por la integridad física del inmueble de Tonalá 18 como consecuencia de los trabajos que se realizan en Tonalá 16.

Martínez Orralde indica en la carta que el INBA no ha autorizado intervenciones físicas mayores en ese edificio y solicita “la suspensión inmediata de las obras que se realizan en el inmueble ubicado en Tonalá 16 por los presuntos daños al inmueble con valor artístico denunciado mediante queja vecinal...”.

Las huellas del temblor. “Cuando tiembla, el edificio de Tonalá 16 se pega. Con el temblor del 19-S se me pegó el edificio y me dañó tres cuartos, pude reconstruir con un donativo que me llegó de Inglaterra, de hermanas que luchan contra la violencia. Va a volver a temblar, y este señor (el del edificio de al lado) me va a volver a pegar, y a lo mejor no tengo tanta suerte; tiene que derribar los dos pisos”, demanda Navarro al recordar lo vivido en septiembre pasado.

La de Tonalá 18 es una de las casas antiguas que se mantienen en pie en la calle de Tonalá. Es un inmueble de 110 años que conserva las características originales; aunque los terremotos no han derribado sus muros que tienen un grosor de más de 15 centímetros, el sismo del año pasado generó grietas y fisuras en el área que colinda con el edificio, y en algunas de las habitaciones todavía son palpables las huellas del evento. Desde el exterior se advierte la inclinación del edificio sobre la casa.

Toda esta situación llevó a Navarro a entablar, hace dos meses, una demanda ante un juzgado civil para que los dueños del edificio derriben dos pisos, suspendan la construcción del estacionamiento de atrás y la indemnicen por los daños a su vivienda.

Aunque hoy las obras están suspendidas en el edificio, Navarro advierte que ésta ha sido una historia de suspender y reactivar, en busca de que ella se desista de su lucha por defender el patrimonio artístico: “El cambio que se ha dado en el desarrollo urbano no tiene consideración con lo que es el patrimonio. Desafortunadamente se privilegia el hacer dinero, la especulación inmobiliaria, construir nuevos edificios y derribar las casas; es una normatividad permisiva que lo que hace es sólo conservar las fachadas. Los que hemos vivido aquí por generaciones estamos un poco ensombrecidos, un poco tristes e indignados porque vemos que peligra este patrimonio artístico que es de todos… esta casa, no la considero mía, sino un patrimonio de la ciudad”.

Navarro señala que en los últimos cinco años, como ha habido mucha especulación inmobiliaria, las viviendas en la colonia Roma aumentaron su precio, y que se ha destruido 30% del patrimonio artístico; por eso advierte que ahí va a pasar lo de Reforma, “donde uno vive de esta historia de memoria, aquí vivía fulanito, aquí había aquello”.

Con compañeras de MAM y otros activistas, con organizaciones como la Roma en Rebeldía, ella ha luchado en el último lustro por conservar el patrimonio histórico de la Roma y la Condesa: “Hemos recurrido a todas las instancias de gobierno, hemos tenido éxitos y muchos fracasos. Esto ha puesto en riesgo nuestras vidas porque estamos hablando de muchos intereses”.

Para Verónica Navarro, el problema no está en la normatividad, que considera que es buena y muy rígida, en particular en los reglamentos del INBA y de Seduvi, que establecen que no se debe construir nada en las zonas colindantes de edificios artísticos sin la precisa autorización técnica del INBA: “Hay restricciones puntuales sobre número de pisos, tipo de obra, uso de suelo, peso de la obra, pero nos enfrentamos a la corrupción delegacional, a permisos chocolate, y se hacen de la vista gorda”.

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