Anomalías y omisiones abrieron camino a torres frente a CU

Más allá de la suspensión de las obras por parte de un juez, el proyecto de los dos edificios exhibió el incumplimiento de varias autoridades y, una vez más, se ha puesto en peligro un patrimonio cultural
Como respuesta a un amparo promovido por la UNAM, un juez federal ordenó suspender por tiempo indefinido las obras que comprenden dos torres de departamentos de 23 y 27 pisos en Copilco. (FOTOS: ALEJANDRO ACOSTA)
05/03/2018
03:30
Abida Ventura
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El proyecto de construcción de dos torres de departamentos de 23 y 27 pisos que Be Grand comenzó a edificar en Copilco, en la entrada norte de Ciudad Universitaria, no solo vulnera el paisaje de ese sitio inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO sino diversas legislaciones y convenios patrimoniales nacionales e internacionales, un panorama que refleja la insensibilidad de las autoridades locales para proteger el patrimonio cultural y sobreponer el negocio inmobiliario a su conservación.

Así lo consideran arquitectos y especialistas en patrimonio consultados por EL UNIVERSAL, quienes recalcan la importancia de proteger  los valores excepcionales  que le valieron al campus universitario estar en esa lista de la UNESCO y señalan las omisiones de las autoridades que otorgaron permisos para esa construcción en una zona restringida por normas nacionales e  internacionales.

El pasado viernes, un juez federal ordenó suspender por  tiempo indefinido las obras en respuesta a un amparo promovido por la UNAM; la inmobiliaria tiene 10 días para impugnar ante un tribunal colegiado de circuito, pero alrededor del proyecto inmobiliario se asoman varias anomalías.

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El arquitecto Felipe Leal, quien fue encargado de Proyectos Especiales en la UNAM y coordinó la gestión para la declaratoria mundial de CU, señala que tanto la delegación Coyoacán como la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) cometieron irregularidades al dar permisos a una obra de esa magnitud en una zona de amortiguamiento del Campus Central, es decir, un área donde la UNESCO y las normas urbanas restringen la altura de nuevas construcciones o modificaciones.  

“El programa delegacional en Coyoacán marca que a esa altura, en la colindancia y proximidad inminente de CU, debe permitirse dos niveles en promedio. Hay un plano que lo marca y fue un compromiso asumido ante la UNESCO”, dice Leal.

Esos mapas que delimitan la zona núcleo declarada —el Campus Central— y las áreas protegidas en los límites de CU están disponibles en la página oficial de la UNESCO. Ahí se puede ver que el predio de Copilco con el número 75, donde la inmobiliaria ya había comenzado a excavar, es parte de la zona de amortiguamiento nivel 2, que son los límites que establece el organismo internacional alrededor de cualquier sitio Patrimonio Mundial para su conservación. 

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Convenios firmados.

La norma máxima que regula estas disposiciones es la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural que México aceptó oficialmente como instrumento legal en 1983, por lo que los tres niveles de gobierno están obligados a proteger los sitios Patrimonio de la Humanidad, explica el arquitecto Ignacio Gómez Arriola, coordinador del Comité Nacional de Paisajes Culturales de ICOMOS México, organismo asesor de la UNESCO:  “Esta Convención es muy importante porque, según la jerarquía legal que establece la Constitución Mexicana, inmediatamente debajo de ella están los tratados internacionales ratificados por el país, posteriormente están las leyes estatales y municipales. Estos desarrollos verticales en inmediaciones de sitios del Patrimonio Mundial son violatorios de la Convención”.

El arquitecto advierte que la construcción de complejos modernos que amenazan sitios declarados por la UNESCO se ha convertido en una problemática mundial e indica que en la mayoría de los casos se da porque las autoridades favorecen a las inmobiliarias, pero no se dan cuenta de que crean un problema internacional. “Las autoridades a veces desconocen o hacen que desconocen estas normativas internacionales, pero si apelamos a la Convención, el gobierno de la Ciudad de México debe retirar las licencias porque están violentando un tratado internacional”, plantea Gómez Arriola.

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“Al Estado Mexicano en su conjunto no le gustaría tener un reclamo de parte de la UNESCO por estar faltando a su compromiso de proteger los Sitios Patrimonio Mundial; eso afectaría la imagen del país”, opina.

Antes de ser Patrimonio Cultural de la Humanidad, el gobierno mexicano declaró el campus de la UNAM como Monumento Artístico en 2005. Mediante un decreto presidencial, el conjunto arquitectónico quedó protegido por la Ley Federal de Monumentos. El Reglamento de esa ley, explica el arquitecto Alejandro Villalobos, indica que cualquier obra que se realice en predios colindantes a un Monumento Artístico debe contar con el permiso del Instituto Nacional de Bellas Artes. “Antes de emitir semejantes licencias, (las autoridades del gobierno de la Ciudad) debieron consultar, entre otras instancias, al instituto competente en la materia”, asegura el arquitecto del INAH y de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

El instituto confirmó a este diario que no fue consultado por ninguna instancia local antes de dar los permisos de construcción  ni ha recibido el proyecto formal para su análisis. Sin embargo, Villalobos apunta que, según la Ley Federal de Monumentos, “corresponde al INBA la emisión del dictamen de improcedencia y revocación de las licencias de semejante proyecto”.

“En cuanto el proyecto se ingrese de manera formal en nuestra área técnica competente estaremos en posibilidad de llevar a cabo su análisis y definir una postura de manera más precisa”, dijo el INBA. 

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Por ahora, la obra está suspendida, gracias al amparo de la UNAM, pero el caso sigue abierto. Felipe Leal, quien fue secretario de Desarrollo Urbano entre 2009 y 2012, advierte que algunas autoridades podrían argumentar que por tratarse de un predio  ubicado en un corredor urbano primordial se pueden permitir determinadas modificaciones, pero  recalca que por encima de esos ordenamientos está la integridad de un bien de la Nación y de la Humanidad:

“Es una falta de sensibilidad de la autoridad delegacional, es conocido por todos los habitantes de la ciudad y más por parte de las autoridades que CU es Patrimonio de la Humanidad. Es como si en el Centro Histórico, en la calle de Brasil, a unas cuadras del Zócalo, se edificara una construcción de tal naturaleza. La autoridad sabe que no se puede hacer”, dice.

Otra de las inconsistencias, apunta el arquitecto Leal, es que antes de emitir las licencias de construcción, Seduvi debió revisar un Estudio de impacto urbano de la obra para verificar que todo estuviera en regla y no vulnerara normativas, leyes y reglamentos. Además, hay una contradicción grave porque esa instancia tiene una dirección de Patrimonio Cultural Urbano y “por la delicadeza del tema, esa área tuvo que haber dado una opinión”.  “Independientemente del área que los haya autorizado, los estudios que presentaron para su autorización no son los adecuados porque no contemplan la proximidad con un bien Patrimonio de la Humanidad y Monumento Artístico de la Nación”.

“Aunque digan que por medio de algunos instrumentos de planeación urbana se puede lograr una construcción como ésta, no puede ser, porque hay elementos intangibles que se tiene que tomar en cuenta”, añade.

Y en el caso del Campus Central de CU, esos valores intangibles excepcionales están en la relación que se crea entre ese conjunto ejemplar de la arquitectura mexicana del siglo XX con el paisaje, con los espacios abiertos, destaca Leal: “Es un lugar de paso en el que uno desearía quedarse. Habla con rotundidad, pero sin levantar la voz. Se adapta en lugar de imponerse. Encierra una lección de la naturaleza. Habla al mañana desde el ayer”. 

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Hasta ahora, el único edificio que se impone en esa área es la torre de Rectoría de la UNAM, como símbolo del lugar que concentra el poder. Una moderna torre de 27 pisos en el horizonte, minimizaría este espacio que a nivel mundial es considerado como uno de los más importantes iconos del urbanismo y la arquitectura moderna en América Latina.

 

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