Angamuco, la ciudad perdida de Michoacán

Arqueólogos de México, EU y otros países estudian el sitio de Angamuco que hace poco fue comparado con Manhattan por su extensión, pero del que todavía quedan muchas incógnitas
Angamuco, la ciudad perdida de Michoacán
El sitio de Angamuco apenas comenzó a explorarse en 2010. En la imagen, el equipo que colabora con el arqueólogo Christopher Fisher, durante el trabajo de excavación. FOTO: CORTESIA CHRISTOPHER FISHER
26/03/2018
00:04
Abida Ventura
Ciudad de México
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“Completamente en shock y consternado”, así describe el arqueólogo estadounidense Christopher Fisher su reacción al ver la manera como el mes pasado, de un día para otro, medios de todo el mundo, en especial de México, replicaron la noticia sobre el hallazgo de un “Manhattan” en Michoacán. No era la primera vez que la investigación que encabeza desde 2007 en un sitio escondido cerca del lago de Pátzcuaro llegaba a las páginas de los medios, tampoco era la primera vez que utilizaba la comparación con la ciudad neoyorkina en un foro público para dar una idea de la extensión que abarca ese sitio prehispánico que bautizaron como Angamuco.

“Esta comparación la he utilizado siempre para dar a la gente de Estados Unidos una idea de la extensión, para que pensaran en la cantidad de cimientos que hay en Angamuco, en una escala de urbanismo. Hay más o menos la misma cantidad de cimientos de edificios bien preservados en ese sitio prehispánico que en la isla de Manhattan, pero aquellos cimientos son de casas sencillas, de gente ordinaria; la comparación buscaba recalcar el número de cimientos que hay, pero no es una comparación en términos de densidad de población”, aclara vía telefónica el investigador de la Universidad Estatal de Colorado.

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El arqueólogo explica que la investigación en el sitio apenas comenzó, por lo que la información que tienen sigue siendo muy parcial. Lo que sí tiene claro es que la población que habitó esa antigua ciudad purépecha fue 16 veces más pequeña que la de Manhattan: “En Manhattan hay 1.6 millones de habitantes, en Angamuco creemos que pudo haber entre 92 y 100 mil habitantes, pero solo si esos edificios hubieran sido ocupados al mismo tiempo, lo cual no fue así”, enfatiza el arqueólogo al explicar que la comparación que tanto llamó la atención en los medios se desvirtuó y se sacó de contexto.

En 2010, Fisher y su equipo conformado por arqueólogos de México, Estados Unidos, Canadá y Europa, realizaron un escaneo con tecnología LIDAR, que les permitió detectar una gran cantidad de estructuras ocultas entre la vegetación. Fue a partir de ese mapeo que ahora tienen una idea de las dimensiones de este espacio urbano que se extiende en un terreno de 26 kilómetros cuadrados. Los arqueólogos calculan que hay unas 39 mil estructuras, la misma cantidad que habría en Manhattan, pero en Angamuco la mayoría se trata de cimientos de pequeñas casas habitación, muros de contención, terrazas de cultivo, caminos, y dos yácatas (basamentos piramidales). Además, no todas esas estructuras fueron construidas y ocupadas en un mismo momento.

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Imagen del escaneo con Lidar,  que muestra estructuras ocultas entre la vegetación, como casas habitación y un basamento piramidal. FOTO: CORTESÍA CHRISTOPHER FISHER

De acuerdo con los arqueólogos, Angamuco se habría empezado a construir hacia el año 900 d.C y pudo estar ocupada hasta 1350 d.C. Pero la historia de cómo creció, cómo se desarrolló y quienes lo habitaron es un rompecabezas en construcción. Incluso el nombre es un misterio. “Lo llamamos Angamuco porque cuando empezamos a documentarlo no teníamos idea de qué sitio es, no sabemos cómo se llamó, cómo lo llamó la gente que lo habitó”, explica el arqueólogo jalisciense Rodrigo Solinis-Casparius, quien colabora en el proyecto y que cursa un doctorado en la Universidad de Washington.

El arqueólogo detalla que el sitio fue localizado mientras realizaban un proyecto más amplio que contemplaba entender el desarrollo de la cuenca de Lago de Pátzcuaro en tiempos prehispánicos. Para documentarlo buscaron referencias o menciones del lugar en las fuentes etnohistóricas de Michoacán, pero no encontraron mucho y en los mapas antiguos tampoco había mayores indicaciones sobre la existencia de algún sitio en esa área. Al final, cuando registraron el proyecto en 2009 ante el Consejo de Arqueología del INAH, bautizaron a esa ciudad como Angamuco, nombre que tomaron de un mapa novohispano que dejó fray Pablo Beaumont sobre los territorios purépechas. “En este mapa hay algunos asentamientos, hay uno que aparece en ese sitio y lo nombra Angamuco, de ahí tomamos el nombre”, dice el arqueólogo. Agrega que la escasez de información en las fuentes documentales se debe posiblemente a que a la llegada de los españoles la ciudad ya había sido abandonada.

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Tomaron el nombre de Angamuco de un mapa novohispano FOTO: Rodolfo Ayala / EL UNIVERSAL

Según los arqueólogos, esta ciudad prehispánica floreció mucho antes que Tzintzuntzan, que era la capital del imperio purépecha a la llegada de los españoles. Ambos sitios son cercanos, pero aún no se atreven a establecer la relación que habrían tenido. “Angamuco fue una ciudad que tuvo posiblemente muchos habitantes, que seguramente se unió al imperio purépecha durante varios siglos, pero que fue una ciudad que tuvo gente desde antes que existieran el imperio purépecha. ¿Qué papel jugó dentro del imperio? Es algo que estamos tratando de entender todavía; en su ubicación está muy cerca de otras capitales del imperio, como Tzintzuntzan, pero en literatura etnohistórica es muy difícil establecerlo”, explica Solinis –Casparius.

“Seguimos trabajando para saber lo que pasó en esa ciudad, cuándo vivieron ahí, cuántos vivían ahí, cómo vivían, es todavía un rompecabezas”, añade. Todas esas preguntas, coincide el arqueólogo Christopher Fisher, solo se responderán con excavaciones arqueológicas, un trabajo que últimamente han realizado por temporadas de dos meses cada año y que les tomará todavía varios años de investigación.

“La arqueología toma mucho tiempo. Por eso la tecnología LIDAR es fascinante porque en 45 minutos de vuelo uno puede obtener la misma cantidad de datos que se podrían obtener en 10 o 15 años si lo hacemos de manera tradicional”, dice Fisher, quien aclara que aún así necesitan tomar pico y pala para excavar y buscar entre ese terreno volcánico la información que les ayudará a completar el rompecabezas de esa ciudad.

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Aún se desconocen muchos detalles de Angamuco FOTO: Rodolfo Ayala / EL UNIVERSAL

Noticia viral que alarmó. Fisher y Solinis lamentan que la noticia originalmente publicada en The Guardian el mes pasado se haya sacado de contexto y aseguran que les alarmó la manera en que la noticia comenzó a correr por todas las redes sociales. “Muchas notas hacen pensar que el sitio apenas se da a conocer y crean expectativas entre la gente que cuando se dan cuenta que no es un Machu Picchu restaurado crea decepción, se enojan”, dice Solinis.

En el INAH Michoacán también generó alarmas por miedo a que esa noticia desembocara en una ola de visitas inesperadas, también por los riesgos de saqueo o destrucción del sitio. “Es una zona que no está habilitada al público, es algo que nos tiene muy preocupados con todo este boom de noticias. Está en un malpaís muy agreste, es una zona complicada porque está cubierta de rocas; hay vestigios sensibles y se han conservado por años por eso, porque están en una zona inaccesible”, advierte en entrevista José Luis Punzo, investigador del Centro INAH Michoacán.

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