Adizokan fusiona raíces, arte y cosmogonía

La creación de la compañía canadiense Red Sky se presentó en el marco del Festival Internacional de Cultura Maya
Foto: Rodrigo Mendoza / EL UNIVERSAL
25/10/2017
11:28
Rodrigo Mendoza / Clínica de Periodismo
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La creación de la compañía artística canadiense Red Sky conjugó danza contemporánea con raíces aborígenes, una orquesta en vivo y la proyección de una serie de imágenes tan enigmáticas como hipnóticas.

Adizokan, en el marco del Festival Internacional de Cultura Maya, presentó una naturaleza interpretada con furia, expresada mediante la grandilocuencia que sólo la música ofrece.

La función significó una experiencia multisensorial que apeló sí, al oído, pero también a la vista. La danza llegó no como coreografía, sino como la expresión genuina de la naturaleza humana, como la frenética lucha del hombre por liberarse y percibir el universo como un todo a través de las raíces aborígenes del pueblo canadiense.

El espectáculo se desarrolló en un perpetuo in crescendo que emuló, con el estruendo de la percusión, la gloria de los pueblos originarios. Las cuerdas y los instrumentos de aire de la Orquesta Filarmónica del Caribe sonaron agresivos, acaso salvajes. Por ello, Adizokan fue, en muchos sentidos, una experiencia llena de furia, de un salvajismo contenido que reventó en los tímpanos y estremeció el alma mediante las intervenciones del throat boxer Nelson Tagoona, cuyo canto de garganta resultó sobrecogedor, sobre todo cuando se intercalaba con las voces de los vocalistas Marie y Gabe Gaudet.

Adizokan logró vincular experiencias tecnológicas y cosmológicas mediante una fusión única de música y danza que estremeció al Teatro Peón Contreras con su conjugación de tiempo, espacio, estrellas y espíritus.

nrv

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