Sergio Ramírez vuelve a la novela negra

El inspector Dolores Morales es el protagonista de una historia de corrupción y abuso de poder
Foto: Archivo EL UNIVERSAL
09/10/2017
12:30
EFE
Madrid
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El escritor nicaragüense Sergio Ramírez considera que la novela negra es en Latinoamérica más social que en Europa porque el imperio de la ley "no se puede dar por hecho", un género que recupera en "Ya nadie llora por mí", cuyo hilo conductor es la historia contemporánea de su país.

Ocho años después de publicar "El cielo llora por mí", Sergio Ramírez, exvicepresidente de Nicaragua durante el primer Gobierno sandinista (1979-1990), regresa al género negro con "Ya nadie llora por mí" (Alfaguara), una novela que vuelve a protagonizar el inspector Dolores Morales en una historia de corrupción y abuso de poder.

Para que el lector recuerde a este personaje, Sergio Ramírez ha dotado a su protagonista de una biografía en Wikipedia, en la que relata cómo tras el triunfo del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional), Morales, exguerrillero, se incorporó a la policía, donde hizo carrera en la división antidrogas.

Pero ahora malvive como detective privado investigando infidelidades matrimoniales hasta que recibe el encargo de uno de los hombres más poderosos del país de encontrar a su hijastra, una investigación que le descubrirá oscuras tramas.

El escritor explica que la historia contemporánea de Nicaragua es el hilo conductor de la novela cuyo protagonista es "un personaje un tanto oscuro, desesperanzado" a través del que se refleja la actualidad "no solo de Nicaragua sino también del resto de América Latina".

El escritor y exvicepresidente habla de "impunidad y represión silenciosa" en su país y sostiene que su oficio "es contar, no intervenir".

Según Ramírez, la literatura le sirve "para fijar mojones éticos de referencia" y aunque le parece muy legítimo que un autor no quiera contar lo que ocurre en la sociedad, él siente el deber de no quedarse callado.

El autor señala que "en América Latina hay que partir de policías corruptas" donde el investigador no puede confiar en el aparato institucional, y la novela es "cada vez más negra, más oscura", señala.

Ganador del Premio Alfaguara de Novela con "Margarita, está linda la mar" en 1998, Ramírez (Masatepe, 1942) explica que no le gusta ceñirse a un "molde" en la literatura y que por eso transita de un género a otro: "Me gusta moverme por donde la imaginación me lleve".

nrv

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