Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes, a Balam Rodrigo

Rodrigo ganó por su Libro centroamericano de los muertos (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
17/02/2018
00:24
Notimex
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Por ahondar en la comprensión de la condición humana y dar testimonio de una experiencia vital que refleja el presente en su Libro centroamericano de los muertos, el escritor chiapaneco Balam Rodrigo obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2018.

El galardón convocado por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el gobierno del Estado de Aguascalientes, a través del Instituto Cultural de Aguascalientes, será entregado el próximo 4 de mayo dentro del programa cultural de la 190 Feria Nacional de San Marcos.

Para Balam Rodrigo, quien firmó este trabajo con el seudónimo “Zapaluta”, obtener esta distinción significa tener el premio más importante de poesía en una edición muy significativa, la de su 50 aniversario. La primera edición, recordó, la ganó en 1968 el poeta Juan Bañuelos, otro chiapaneco, por Espejo humeante.

Explicó que su libro es un texto de poesía testimonial de carácter social cuyo eje es la migración de centroamericanos a través de su éxodo por México, desde el río Suchiate hasta el río Bravo “y lo que intenté hacer fue unir un río de muertos y de historias relacionadas con centroamericanos y centroamericanas que perdieron la vida en nuestro país”.

El jurado, integrado por Mariana Bernárdez, Jorge Fernández Granados y Óscar Oliva, declaró ganadora a esta obra por las altas cualidades poéticas que alcanzan tal intensidad en su lenguaje que abre diversos registros literarios; estos atributos permiten ahondar en la comprensión de la condición humana y dar testimonio de una experiencia vital que refleja el presente”, indica el acta.

“Lo que hice también fue darle voz a aquellos centroamericanos que vivieron en casa de mis papás, porque antes que se les llamaran albergues a estos lugares en donde se da asistencia y apoyo de todo tipo a los centroamericanos, en la casa de mi pueblo, que estaba enfrente de las vías del tren en Villa de Comaltitlán, mis padres asistieron, apoyaron. Fueron parte de mi familia más de 300 centroamericanos y centroamericanas”, señaló el autor.

Agregó que su libro habla de la memoria y que “es una forma de tener presente este éxodo. Es un libro de poesía que me parece necesario en este tiempo”. 

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