Se encuentra usted aquí

Hiriart se ocupa de los sueños

El dramaturgo y académico publica Sobre la naturaleza de los sueños, un libro inteligente, antisolemne y alegre
Hugo Hiriart ha comenzado a escribir una serie de notas autobiográficas que podrían ver la luz en un libro (YADÍN XOLALPA. EL UNIVERSAL)
21/05/2018
00:22
Yanet Aguilar Sosa
-A +A

[email protected]

Hugo Hiriart es un fascinado de los sueños y por lo tanto, de las pesadillas. De esos mundos oníricos que lo han intrigado desde hace muchos años nació un libro: La naturaleza de los sueños (ERA, 2018) en el que sin ser filósofo y menos neurólogo sino un simple mortal, se adentra a ese territorio con asombro y siempre antisolemne. “Me intriga la imaginación que es la que hace los sueños. Hay muchísimas cosas que no entiendo, que no sabría cómo tratar”, afirma.

El escritor, articulista, dramaturgo y académico mexicano asegura que el del sueño es un mundo más caótico que goza mucho más que el mundo de la realidad que “es de una seriedad y de una solemnidad repulsiva”. El autor de otras obras como Galaor dice que hay que ir a la ligera, no hay que ser pesado, no hay que escribir denso, hay que saber como aflojar.

Hugo Hiriart (28 de abril de 1942) es un maestro en la literatura antisolemne, y La naturaleza de los sueños no está exenta de esa mirada relajada y hasta desparpajada. “Me choca muchísimo lo serio. Estoy escribiendo unas notas autobiográficas para intentar saber el origen de por qué soy como soy, por qué me cuesta tanto trabajo obedecer, por qué me choca tanto la solemnidad, por qué me intriga y me parece incomprensible que la gente tenga el interés inmenso por él mismo. Eso que dice Oscar Wilde: ‘tiene un amor enorme, generoso, intenso... es el amor a él mismo’. A esas notas les falta mucho, pero algún día saldrá el libro”, afirma.

El escritor, que fuera director del Instituto Cultural Mexicano de Nueva York y agregado cultural en la embajada de la misma sede, que es profesor e investigador de la UNAM y desde 2012 miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, dice que sus notas autobiográficas repasan con puntualidad su infancia porque “lo que le marca a uno más es lo que le pasa de niño. Ahí es donde se forma el carácter, el modo de ser y entonces uno va y ve qué fuerzas se movieron ahí para que uno tuviera tal reacción”.

Hiriart asegura en entrevista que tienen mucha fuerza los sueños lo mismo que las pesadillas y por eso él, a partir de una serie de preguntas como: ¿Por qué soñamos?, ¿cómo ocurren los sueños?, ¿cómo los recordamos?, ¿qué significan?, desarrolla una conversación con el lector con base en comentarios, en sueños, en historias que le han contado, en los estudios que de los sueños han hecho Freud y Jung.

“Este libro se alimenta de las concepciones erróneas e inexplicables que tiene la gente de los sueños. Claro, la gente no suele pensar, la mayor parte de los seres humanos no piensa nunca nada. Por ejemplo, la gente tiene muchas veces la idea de que el sueño es una especie de cinito interno que cuando está dormido está viendo; difícilmente puede haber una concepción con más errores que esa, con más absurdos. Primero, uno en sueños no ve nada de nada. ¿Por qué no ve?, porque está dormido. No sólo por eso, los ciegos de nacimiento que no han visto nunca nada, que no pueden visualizar nada sueñan y si les preguntas ¿cómo sueñas tú? te dicen como toda la gente. ¡Quiubas!”, dice Hugo Hiriart.

Sin embargo reconoce que a las personas que se les muere un ser muy querido tienen un placer especial en soñarlo vivo. Y también asegura que los sueños generan siempre libros y más libros que siguen bordando sobre lo mismo; dice incluso que sobre los sueños hay tantos libros como los hay sobre el Quijote y los hay, asegura, porque todos dicen lo mismo, aunque la persona que escribe un nuevo estudio sobre el libro de Cervantes crea que está diciendo nuevas cosas.

“No se da cuenta de que está diciendo lo mismo que el maestro aquel del siglo pasado, no se da cuenta porque cree que es diferente lo suyo. Así son los libros sobre los sueños, todos dicen las mismas tonterías irreflexivas. Por eso digo que el peor enemigo de la creatividad es lo convencional.

Mantente al día con el boletín de El Universal