Benjamin Black

, el alter ego del escritor irlandés John Banville , ganó hoy en Barcelona la XI edición del Premio Internacional RBA de Novela Negra , dotado con 125 mil euros ( 149 mil dólares ), con Pecado , una historia en la que vuelve a sumergirse en la Irlanda de los años cincuenta.

El jurado considera que con esta novela, Black "vuelve a dotar al género policíaco de una calidad literaria excepcional sin olvidar el sentido del humor ni la denuncia de los abusos de los poderosos sobre los débiles que caracteriza su obra".

En la obra, Black inicia una nueva serie, con su habitual estilo y "su don para crear ambientes", de la mano de un nuevo personaje, el inspector Strafford, un hombre desgarbado, protestante y abstemio.

La acción se sitúa en el año 1957 y se inicia una "cruda mañana de invierno" cuando aparece el cadáver de un cura católico en la biblioteca de Ballyglass House , la casa solariega de los Osborne, de la antigua baronía de Scarwalsh.

Hasta allí el comisario jefe Heckett manda desde Dublín al inspector Strafford, quien con la ayuda de un oficial llamado Jenkins, pronto se dará cuenta de lo delicado del caso, puesto que la iglesia católica sigue dominando en Irlanda con "puño de hierro".

El autor irlandés se había presentado al prestigioso premio, el mejor dotado del mundo en su género, bajo el seudónimo de Colonel Race , y su novela ha sido seleccionada por un jurado formado por Paco Camarasa , Luisa Gutiérrez, Antonio Lozano , Soledad Puértolas y Lorenzo Silva .

El novelista suma su nombre al de Francisco González Ledesma , ganador de la primera convocatoria en 2007, y a otros como Andrea Camilleri , Philip Kerr, Harlan Coben , Michael Connelly, Lee Child , Don Winslow y Ian Rankin , quien se impuso el año pasado con Perros salvajes .

Banville, considerado uno de los mejores escritores vivos en lengua inglesa, se transmuta en verano en Benjamin Black, el seudónimo que utiliza desde el año 2006 para firmar sus novelas negras.

Nacido en Wexford en 1945 y distinguido con numerosos premios a lo largo de su carrera como el Franz Kafka, el Premio Austriaco de Literatura Europea o en 2014 con el Príncipe de Asturias de las Letras, Banville ha explicado en alguna ocasión que como tarda mucho en escribir los libros que firma con su apellido verdadero necesita un descanso y, entonces, se pone en la piel de Black.

Crecer en la aburrida y gris Wexford de los años cincuenta, asevera que le brindó el mejor material de novela negra, con unas historias en las que tanto habla de las sombras del poder como de la poderosa iglesia católica, capaz de controlar la vida de las personas desde el nacimiento y hasta la tumba.

nrv

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