Rothko

fue uno de los expresionistas abstractos, cuyas obras hicieron de Nueva York un centro de arte moderno.

El artista realizó tres viajes extensos a Europa, visitando tantas iglesias, monumentos arquitectónicos y museos como pudo. El arte y la arquitectura del pasado reciente y más lejano son una presencia vigorosa en su obra.

El Museo Kunsthistorisches

presenta por primera vez en Austria una exposición dedicada al artista y sus primeros trabajos figuritativos de los años treinta hasta los de los cuarenta y las pinturas abstractas clásicas de los cincuenta y los sesenta que lo hicieron famoso.

La muestra, que está curada por Jasper Sharp en colaboración con el hijo del artista, presenta 40 piezas que harán un recorrido a través de la trayectoria de Rothko.

"El tiempo que pasó en Europa estableció y reforzó su concepción de sí mismo como un muralista que trabajaba dentro de una tradición que podía rastrear a través de Giotto y Fra Angelico a los pintores que trabajan en Pompeya, Tarquinia e incluso Lascaux", expresó Sharp.

Viena, el hogar del amado Mozart de Rothko, a cuyos trabajos escuchaba constantemente en su estudio, es el sitio perfecto para esta exposición. Se podría decir con seguridad que las pinturas de Rothko logran la condición de la música.

akc

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