Jerusalén, punto de encuentro y conflicto religioso

Una exposición en Berlín narra la historia de esta ciudad, recién reconocida por EU como capital de Israel
FOTO: Facebook/Jewish Museum Berlin
08/12/2017
13:19
EFE
Berlín
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El Museo Judío de Berlín presentó hoy una muestra sobre Jerusalén como punto de encuentro y de conflicto entre las tres religiones monoteístas en un momento en que la ciudad está de plena actualidad por su reconocimiento como capital de Israel por parte de EE.UU., que ha generado ya los primeros disturbios.

La primera impresión que tiene el visitante es acústica; se oyen cantos religiosos de las tres religiones con lo se le pretende dar una especie de banda sonora ideal a una ciudad en la que se calcula que existen 255 iglesias, 160 mezquitas y cerca de 100 sinagogas para menos de un millón de habitantes.

Luego se ven maquetas de la mezquita de Haram-asch Sharif, del muro de las lamentaciones y de la iglesia del santo sepulcro.

Hay una habitación en la exposición que está llena de crucifijos y de mapas, que representan a Jerusalén como si fuera el centro del mundo.

"Los cristianos hicieron a Jerusalén conocida en todo el mundo como lugar de la muerte del entierro de Cristo", explicó la comisaria de la exposición, Cilly Kugelmann.

El conflicto actual del siglo XX procura ilustrarse en la exposición con material fílmico. Asimismo, se repasa la historia desde 1947, cuando la ONU propone la creación de dos estados y darle a Jerusalén un estatus de ciudad internacional.

La solución no fue aceptada en ese momento por los países árabes y lo que vino fue la guerra independencia israelí, que forzó a muchos palestinos al destierro y la proclamación del estado de Israel en 1948.

En ese mismo año los israelíes conquistaron la parte occidental de la ciudad. En la Guerra de los Seis Días, en 1967, conquistarían también la parte occidental y al menos desde entonces el estatus de Jerusalén es uno de los temas claves para una solución del conflicto de Oriente Medio.

Ahora se ha producido la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, que no tiene relación directa con la decisión del Museo Judío de realizar una exposición que preparó durante casi dos años.

"No le pedimos al presidente Trump que promocionara la exposición con su anuncio pero éste y las reacciones muestran cómo Jerusalén sigue siendo un tema de actualidad", dijo el director del Museo Judío, Peter Schäfer, durante la presentación de la exposición.

Según Schäfer, además del deseo de abordar temas de actualidad, hay otras dos razones que justifican el tema de la exposición dentro de la filosofía del museo.

En primer lugar, según Schäfer, se ha tenido siempre el deseo de abordar temas que muestren elementos de la religión judía.

Jerusalén, donde se construyeron los dos templos destruidos y donde se deberá levantar el tercero cuando llegue el mesías y como lugar de nostalgia para los judíos en la diáspora, tiene una dimensión religiosa para el judaísmo.

La segunda razón, según Schäfer. es que el museo no ha querido mostrar el judaísmo aislado sino en el contexto de las tres religiones monoteístas y para ello Jerusalén era un tema ideal como ciudad sagrada de cristianos, musulmanes y judíos.

Esto último, sin embargo, también crea una serie de dificultades para hacer una exposición sobre Jerusalén o para hacer cualquier tipo de presentación sobre la ciudad.

"Todo el tiempo que hay que tener cuidado de no empezar a pisar ampollas. Ya solo nombrar a las tres religiones en un orden determinado puede ofender a alguien porque parece que se estuviera creando una jerarquía", dijo la comisaria Kugelmann al respecto.

El catálogo empieza con una declaración, que se atribuye a un taxista palestino, según la cual el problema de Jerusalén es que demasiados judíos, musulmanes y cristianos han visto la ciudad como el anticipo del cielo y han querido llegar a ella.

Ese deseo ha desembocado muchas veces a lo largo de los siglos en confrontaciones violentas -desde las cruzadas hasta las intifadas- parte de las cuales están reflejadas en la exposición.

La exposición, además del repaso de la historia de la ciudad, tiene una pared especial en la que quiere hacer una crónica de la ciudad que se actualice permanentemente durante el año y medio que al muestra estará abierta.

También hay audioguías en alemán, francés, español, inglés, francés, italiano, hebreo y árabe.

sc

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