"Cuentos de animales muertos" asombra en Rotterdam

En la sala muestran restos de seres vivos que tuvieron un final dramático
"Cuentos de animales muertos" asombra en Rotterdam
El Museo de Historia Natural en Rotterdam hay una sla que expone restos de seres vivos que tuvieron un final peculiar. Foto: Facebook / Natuurhistorisch Museum Rotterdam
26/03/2018
12:42
EFE
Rotterdam
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El Museo de Historia Natural, en Rotterdam, cuenta con una sala de "Cuentos de animales muertos", donde muestra restos de seres vivos que tuvieron un final peculiar o dramático, como un erizo que murió atrapado en un vaso de helado, el último piojo de un cangrejo o un pato víctima de una violación.

"Esta exposición especial permanente muestra cómo y cuándo la vida animal y humana colisionan a veces, con consecuencias dramáticas para ambos. Exponemos animales muertos con una historia atípica y eso atrae mucha atención", dijo hoy a Efe Kees Moeliker, director del museo.

El museo acoge unos 400 mil tipos de animales, desde insectos hasta fósiles, mariposas, animales acuáticos y plantas, pero, según cuenta Moeliker, a pesar del interés de los visitantes "es sorprendente el poco tiempo que dedican a estas especies, no les dan suficiente tiempo, al menos no el que deben", lamentó.

"En el momento en el que presentamos una historia interesante o dramática junto al animal, todo cambia y atraemos a los cinco sentidos del público. Llegan, observan el animal, leen su historia y repiten lo leído en casa o entre sus amigos", reconoce.

Considerado como uno de los 12 museos más interesantes de los Países Bajos, este centro cultural está especializado en la naturaleza urbana y recibe unas 60 mil personas cada año, entre ellos estudiantes de colegios e institutos que participan en programas educativos organizados por el museo.

Moeliker y su equipo cuentan de manera entretenida las historias del final de vida de cada uno de los animales de su colección, que fue inaugurada en 1995 con un cuento sobre la "víctima de un pato violador homosexual y necrófilo", el relato preferido del director del museo porque fue una muerte que él mismo presenció en persona.

"Estaba sentado en mi oficina, cuando de repente escuché un golpe muy fuerte en la ventana. Fui a mirar y me encontré con un pato muerto porque se había estrellado contra mi ventana a una gran velocidad, tanto que el impacto provocó la muerte", explica Moeliker.

La historia, que ganó un premio de ciencias en 2003, no acaba con el fallecimiento del pato. Segundos después, llegó otro azulón que "tuvo relaciones sexuales con el cadáver durante más de una hora".

El director fotografíó la escena y buscó información sobre "homosexualidad, necrofilia y violación entre patos", para darse cuenta de que estaba "ante un hecho inédito": este era el primer caso en el que se cumplían "las tres situaciones" en un mismo pato, indica.

Esta es la historia más famosa entre los visitantes del museo e incluso pudo aportar un granito de arena a la ciencia, al descubrir la necrofilia y homosexualidad entre patos, dice.

Otra de las historias con final dramático es la que se describe en el museo como "el erizo McFlurry" y cuenta cómo este animal se había encontrado con un vaso desechable de helado y "en un intento de endulzar su vida y alcanzar los restos en el fondo, quedó atrapado detrás del anillo de plástico que rodeaba el vaso y nunca más pudo salir".

El erizo murió con el "vaso asesino en la cabeza" y pasó a ser parte de esta colección de animales con un terrible final.

La colección también cuenta con el "Dominomus", un gorrión que saltó a la fama tras ser asesinado a tiros por destruir la milimétrica construcción de cuatro millones de fichas de dominó de un grupo que buscaba romper un récord mundial.

El "ratón parlamentario" es otra de las piezas valiosas del museo, el animal "con antecedentes en política porque formaba parte de una plaga que rondaba el Parlamento holandés" murió al caer en una trampa y fue enviado al museo en una caja sin remitente.

El último animal que llegó a esta colección es la "Garza a la barbacoa", una especie protegida en los Países Bajos que sufrió las fuertes heladas de este invierno y que, como consecuencia, una de ellas murió al no poder entrar al agua y beber.

"Un señor que vivía en la calle la cogió y la hizo a la barbacoa y además en una zona donde está prohibido hacer hogueras. Fue detenido por la Policía y su caso fue un auténtico escándalo. Lo vimos en las noticias y llamamos a la comisaría. Después de terminar las investigaciones, nos dieron las patas que sobraron", cuenta.

La garza está recibiendo ahora un tratamiento de conservación, mientras el equipo del museo sigue debatiendo con un café en mano qué nombre ponerle a la historia del último animal con una muerte trágica.

nrv

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