Creadoras: "Nada que celebrar este Día de la Mujer"

La artista visual Lorena Wolffer, la poeta y escritora Carmen Boullosa, la ilustradora y escritora Valeria Gallo y la historiadora Patricia Galeana condenan los feminicidios diarios. Más que festejar, es un día para recordar las luchas por los derechos, coinciden
Creadoras: "Nada que celebrar este Día de la Mujer"
La escritora Carmen Boullosa llama a cuidar del movimiento # MeToo, que es la denuncia de los actos de abusos sexuales de los poderosos.(GERMAN ESPINOSA. EL UNIVERSAL)
07/03/2018
00:20
Sonia Sierra
-A +A

[email protected]

Celebrar o no: ¿qué celebrar?, ¿hay que celebrar? Cada año, la fecha trae a la mesa reflexiones, historias y denuncias, pero cuando pasa el Día Internacional de la Mujer, la suma de hechos dolorosos incrementa las cifras y las escenas reconfirman que los años pasan y casi nada cambia para las mujeres. Cuatro escritoras y artistas que desde su obra han promovido la lucha por los derechos de las mujeres, por la igualdad y la dignidad de sus trabajos, por el ejercicio de la libertad y la búsqueda de la felicidad, reflexionan en torno de lo que este 8 de marzo significa y la posibilidad de celebrar, si es que hay que celebrar.

La artista visual Lorena Wolffer, la poeta y escritora Carmen Boullosa, la ilustradora y escritora Valeria Gallo y la historiadora Patricia Galeana (directora del Museo de la Mujer) ofrecen sus reflexiones a propósito de esta fecha que nació de una tragedia —en 1911 murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de una fábrica textil en Nueva York—. Una fecha que, al paso de los años, debería proveernos de otras noticias, pero nada, ahí seguimos, repitiendo historias.

Lorena Wolffer, artista visual. Para quienes cuestionamos el sistema de género, la palabra mujer no refiere a una realidad estable y biológicamente comprobable, sino a una de dos categorías culturalmente producidas que es colocada en permanente desventaja frente a la otra. Desde ese posicionamiento empezaría por abogar que su uso sea siempre en plural para, por lo menos, ensanchar y ampliar la categoría. Así, para mí el 8 de marzo es el Día Internacional de las Mujeres e incluye a todas las personas que, de cualquier forma, se reconocen en esa categoría.

Ahora, si recordamos que lo que se conmemora son las luchas por nuestros derechos, resulta improbable que podamos considerarlo como un día celebratorio. Aunque en México supuestamente ya gozamos de los mismos derechos que los hombres, por lo menos en papel, la realidad va en otro sentido: aquí las mujeres somos desechables y vivimos al margen del estado de derecho. A diario se cometen siete feminicidios y 35 violaciones, y cualquier acción que las denuncie o dispute el sistema de género es recibida con más violencia, llegando incluso a las amenazas de muerte. Esta realidad es aún más perversa si consideramos que el Estado invierte más en proyectos, políticas y programas que simulan atender y erradicar las discriminaciones y violencias contra las mujeres, que en otros que verdaderamente persigan ese objetivo.

No, no hay nada que celebrar.

Valeria Gallo, escritora e ilustradora. En marzo de 1911 hubo un incendio en una fábrica textil en la ciudad de Nueva York, más de 100 mujeres murieron encerradas en el edificio. En el terremoto de 1985, en la Ciudad de México, cientos de costureras murieron atrapadas en los escombros de los talleres en San Antonio Abad. En el sismo de septiembre de 2017, personas atrapadas en fábricas en las cercanías del Centro Histórico, la mayoría mujeres, muchas indocumentadas, perdieron la vida.

Las condiciones laborales de los trabajadores, especialmente de las mujeres, han cambiado muy poco. La violencia hacia la mujer continúa, lo demuestran los miles de casos de feminicidios alrededor del mundo. Las mujeres, siendo la mitad o más de la humanidad, han tenido que pelear por sus derechos y libertades, han tenido que evidenciar el maltrato, la violencia y la desigualdad con respecto al hombre, han tenido que escribir su propia Historia porque, a pesar de haber sido sujetos en la creación de la civilización a la par del hombre, no figuraban en ella.

Más que celebración debería funcionar como recordatorio de las carencias de derechos laborales, la violencia, feminicidios, muertes de mujeres muy jóvenes en abortos ilegales, la trata, las condiciones de esclavitud en las que trabajan muchas de ellas, la mutilación genital femenina. El sufrimiento de una mujer por ser mujer, en cualquier rincón del mundo sigue siendo causa suficiente para que la lucha del feminismo continúe.

El neoliberalismo favorece que las condiciones de la mujer estén muy lejos de mejorar. Un ejemplo son las granjas de gestación subrogada, que a través del uso del útero como fábrica, representan una de las formas más atroces de la maquila. La conciencia feminista puede ayudarnos a recuperar la noción de lo colectivo, alejarnos del individualismo y retomar los fundamentos de la igualdad. Ser conscientes de que la desigualdad no es natural ni tiene causas biológicas, es histórica y tiene un inicio, y por lo tanto puede tener un final.