Pasado y futuro de Amorales, en el MUAC

El museo inaugura hoy la exposición Axiomas para la acción (1996-2018), que revisa dos décadas de trabajo del artista
En la muestra, el artista retoma obras que realizó durante 20 años, entre ellas, su última serie, Aprende a joderte. (ALEJANDRO ACOSTA. EL UNIVERSAL)
10/02/2018
00:24
Sonia Sierra
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Sobre los muros de una obra que “trajo” hasta el museo el estudio del artista, se adivinan las siluetas de los museógrafos; en la sala, una plaga de mariposas negras ocupa desde el piso hasta los rincones y llega a los altos tragaluces; una telaraña desciende por otro muro; un pájaro fragmentado está cuidadosamente puesto en el suelo; los sonidos de un video de ocarinas se extienden por el espacio mientras que en las mesas están dispuestas más de 900 ocarinas multiformes. El lenguaje conceptual se interrumpe con los más 70 dibujos figurativos que expresan un grito que se resume en el título de esa obra: Aprende a joderte.

Son 14 obras —en realidad más de 150 si se cuentan por piezas individuales— de 22 años de trabajo de Carlos Amorales que se reúnen en la exposición Axiomas para la acción (1996-2018) que este sábado 10 de febrero se inaugura en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), donde se expondrá hasta el mes de septiembre.

Para el artista, se trata “de ver el arte como algo que está vivo, flexible, que cambia, que funciona en relación con el público, que no son reliquias”. Es una muestra construida como guión, que en palabras del artista no es retrospectiva, que es revisión de carrera, que es una manera de mirar al futuro, que representa para él mismo muchos hallazgos: como el de la escritura que ha estado presente en casi todas sus obras.

El espacio en que está dispuesta la exposición contiene planos, niveles, dimensiones para descubrir. De igual forma se pueden hallar muchos planos en el guión que hay atrás de la muestra.

En torno de relaciones como enorme y pequeño, privado y público, adentro y afuera, Amorales sitúa las que llama interfaces y sobre ellas versa el discurso de esta exposición. “La exposición parte de pensar qué es ser contemporáneo. No es lo que había hecho, es estar aquí”, comentó el artista durante un recorrido. Detalló que en efecto la exposición tiene un lado gótico, y que por otra parte, persigue presentar lo que no se había mostrado en México.

“Algo muy importante fue reflexionar lo que ha sido trabajar en estos años, sin concentrarse en piezas o en hitos, sino tomar el tiempo, pensar cómo se fue pensando cada una, y encontrar una especie de espina dorsal. Es casi una ironía decir que es una retrospectiva de obra nueva, aunque hay por ahí una reliquia”, dijo.

Amorales reconoce que la exposición está hecha por capas. El recorrido así lo sugiere. Es un lugar para ir descubriendo con paciencia, para sentarse a ver películas, para escuchar la música que ha sido otro de los géneros que ha explorado, para detenerse en los lenguajes.

El curador de la muestra, Cuauhtémoc Medina, comentó que la exposición parte de un texto que Carlos Amorales hizo en los años 2006-2007, titulado Axiomas para la acción: “El énfasis no está en definir un estilo, un tema, una metodología de trabajo, sino la progresión de estas interfases”.

Medina y el artista proponen una dirección, pero sugieren que la exposición puede llegar a otros lugares y construirse con otras direcciones. No es lineal, tampoco persigue una cronología. “Parte del estudio del artista como el lugar de combinación del universo de argumentos, acciones e inferfases”, dijo el curador.

Las obras y el recorrido. La muestra incluye la obra La vida en los pliegues, pieza creada para la Bienal de Venecia, que fue prestada por el INBA, algo que agradecieron tanto el curador, como el artista, y también la directora de Artes Visuales de la UNAM, Graciela de la Torre.

Entre las obras se encuentran exploraciones de Amorales en los últimos años, como sus trabajos con el archivo líquido, como el homenaje en el centenario de Dadá, como ejercicios de lenguaje que se sugieren a lo largo del recorrido hasta llegar a la serie Aprende a joderte. Sobre ésta contó: “La última pieza es una catarsis. Es bastante soez, le veo mucha ironía. La hice después de Venecia, fue un proceso muy tenso, había decidido para Venecia no pelearme. Avanzar, aprendiendo que todo lo que no hay te puede dar una ventaja increíble. Al volver de Venecia, dije: ‘Quiero algo figurativo, que se entienda y descargarme’. Fueron como ocho meses”.

Son 22 años que coinciden también con el tiempo de uso de Internet. Acerca de la idea de qué es ser contemporáneo, Amorales comentó: “Es una preocupación por entender dónde estás, qué esta ocurriendo, pero a la vez es una percepción de que siempre estoy pensando hacia adelante. Se vuelve como una paradoja”. Y en torno de la escritura, contó: “El texto es el momento de reflexión, pero también el momento de comunicación. Es lo que te va conduciendo, es lo que le da narración a la imagen, si no pues todas serían como imágenes fijas. Uno crea imágenes, son estáticas, quedan, pero para activarlas, el lubricante, la gasolina, es la escritura. Es lo que le da atracción y movimiento, eso es el cine”.

Axiomas para la acción (1996-2018) se exhibirá hasta septiembre en el MUAC.

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