"El arte es hacer la guerra a la violencia": Sean Scully

El artista abstracto hace un diálogo entre su obra y la Cuadra, de Luis Barragán en Atizapán; está abierta al público
Una de las obras de Sean Scully, artista estadounidense de origen irlandés, en La Cuadra San Cristóbal. (REBECA JIMÉNEZ.)
06/02/2018
00:21
Rebeca Jiménez Jacinto
Atizapán de Zaragoza.
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La Cuadra San Cristóbal, de la Casa Egerstrom, creada por Luis Barragán, que ha permanecido por casi 50 años como un espacio cerrado e íntimo de la familia que la habita, por primera vez abrió sus puertas a visitantes, con la exposición del escultor Sean Scully.

Al recorrer colonias y avenidas asoladas por la inseguridad para llegar al fraccionamiento Los Clubes, donde se ubica la Cuadra San Cristóbal y la fuente de Los Amantes, Sean Scully externó que ratifica su postura de “guerra contra guerra”, donde el arte es un instrumento contra la violencia, y que los muros creados por Luis Barragán son la antítesis de los que dividen y excluyen a los mexicanos, con la política de Donald Trump, con la que está en desacuerdo.

La Casa Egerstrom, fue construida entre 1966 a 1968, cuando Luis Barragán montaba a caballo con el padre y abuelo de la familia sueca que habita el sitio y ama a México.

Barragán accedió a construirla en un terreno de 32 mil metros cuadrados, donde destaca La Pared Rosa, de 100 metros y una enorme fuente, que en realidad es un espejo de agua, apuntó Andrea Wild, promotora cultural.

Este nicho artístico, cerrado al público, estará abierto del 7 febrero al 24 de marzo, donde los muros en diversas tonalidades de color rosa, el espejo gigante de agua, que reflejan el azul del cielo, así como las caballerizas, hacen simbiosis con la obra del artista norteamericano de origen irlandés.

Las caballerizas, que habitualmente son la morada de los caballos de la familia Egerstrom, esta vez cedieron su espacio a una colección de óleos sobre aluminio, entre los que destaca su serie de ventanas y la obra Ghost en alusión al número de víctimas norteamericanas, que han muerto por el uso de armas en escuelas y espacios públicos.

El artista Sean Scully relató a EL UNIVERSAL su sensación de cruzar el Valle de México en taxi, una travesía que se ha convertido en insegura, especialmente para los que viajan en transporte público o aún en autos detenidos por la saturación vial, donde los conductores son asaltados.

Una mis frases preferidas es “guerra contra guerra”, donde el arte es hacer la guerra a la violencia, “no estoy de acuerdo con Picasso en —su concepto contra— la guerra, eso no ayuda a nada”, afirmó Scully.

En los jardines de la Casa Egestrom, el escultor señaló que “la obra de Barragán es más pura, más seca. Su característica es el color”, donde el silencio del sitio se conjuga con la obra que hoy visita la cuadra San Cristóbal.

Con esta exposición “los dos cuerpos de obra se benefician y crean una tercera relación” de geometría y paisaje”.

Comentó que la ventana, al igual que para Barragán, “es un tema frecuente en mi obra, ventanas, ventanas, es un tema central hacia un espacio íntimo”.

En este momento un muro, es división brutal, separación de las familias mexicanas. Estoy contra esto y contra Trump, en general.

Por otra en el arte hay un aspecto positivo de un muro, “forma parte de mi obra”, la separación en la intimidad de la gente.

Sean Scully (Dublín, 30 de junio de 1945) es un artista estadounidense de origen irlandés, nominado dos veces al premio Turner (1989 y 1993). Estudió en el Croydon College of Art y en la Universidad de Newcastle upon Tyne. Recibió una beca para estudiar en la Universidad de Harvard en los años 70 y desde entonces se estableció en Nueva York. Vive y trabaja entre Nueva York, Barcelona y Múnich; en 2015 inauguró una instalación permanente en la capilla de Santa Cecilia de la Montaña de Montserrat.

Sean Scully-San Cristóbal, estará expuesta por seis semanas, con acceso gratuito a visitantes, que previamente deben solicitar su ingreso al correo electrónico [email protected], de otra forma no será posible, toda vez que este es un fraccionamiento cerrado y el sitio es una casa privada, puntualizó Gina Jaramillo, también promotora cultural.

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