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Bel canto, a la caza del público infantil

Especialistas destacan los esfuerzos para acercar a los niños a la ópera a pesar de los pocos montajes que se producen en el país y en el mundo

La ópera dedicada al público infantil es un campo poco explorado en México. Cortesía Arpegio Produccines

Muchas de las obras infantiles, creadas por grandes compositores en la historia de la música, son poco conocidas y rara vez representadas en los escenarios del país. Cortesía Arpegio Produccines

La obra "Hänsel y Grettel" se presentará en Bellas Artes tras 24 años de no llevarse a escena en ese recinto. Cortesía Arpegio Produccines

Esta ópera fue llevada el año pasado al Lunario del Auditorio Nacional por Arpegio Producciones, dirigido por Sylvia Rittner. Cortesía Arpegio Produccines

Para Rittner, en la ópera, a pesar de ser un género creado para adultos, se debe apostar por la inteligencia de los niños y ofrecer títulos con referencias que ellos conocen. Cortesía Arpegio Produccines

En la búsqueda de público infantil, Arpegio Producciones ha presentado óperas de este tipo desde 2007, como "La Italiana en Argel", con funciones en nueve ciudades. Cortesía Arpegio Produccines

Martes 12 de febrero de 2013 Alida Piñón | El Universal
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ana.pinon@eluniversal.com.mx  

La ópera dedicada al público infantil es un universo aún por explorar en México. Aunque existen esfuerzos por acercar el género a los niños tanto en el sector público como en el privado, muchas de los obras creadas por grandes compositores en la historia de la música universal como Richard Wagner y Benjamin Britten son poco conocidas y rara vez presentadas en escenarios mexicanos.

El próximo 17 de febrero se presentará en Bellas Artes Hänsel y Grettel, con música de Engelbert Humperdinck y libreto de Adelheid Wette, tras 24 años de no llevarse a escena en ese recinto. El título es conocido y se ha montado en espacios que se están abriendo al género como el Lunario, en donde fue representado el año pasado por Arpegio Producciones, dirigido por Sylvia Rittner.

¿Por qué un título tan atractivo se ha presentado pocas veces en el máximo recinto del país? La respuesta, coinciden expertos en el tema, es compleja. El fenómeno obedece a que pocos son quienes se han dedicado a la ópera infantil no sólo en México, sino en el mundo.

“Hay muchísimos títulos que podrían llevarse a escena, pero no se hace porque muchas de ellas no se conocen, falta mucho por hacer en este sentido. Con frecuencia ocurre que las compañías prefieren adaptar títulos conocidos como Aída, Turandot, que me parece muy bien para que los niños los conozcan, pero sería ideal apostar por muchas otras”, dice el director de escena César Piña.

Como parte de esta apuesta, Piña, quien se ha especializado en crear montajes dedicados a niños y jóvenes, presentará con la Orquesta Filarmónica de la UNAM, dentro del proyecto El niño y la música, el programa “El carnaval de los animales y otras historias”, que incluirá selecciones de El diluvio de Noé, de Benjamim Britten. “Es una obra bellísima de Britten poco conocida, será muy interesante ver la recepción del público, sobre todo porque la haremos con niños y muchos artistas”, dice.

Para Rittner, la ópera es un género creado para adultos, por eso, asegura, lo que se debe hacer es apostar por la inteligencia de los niños y ofrecer títulos con referencias que ellos conocen. “El uso de la escenografía virtual narrativa, ese es nuestro sello y nos ha funcionado muy bien”, dice.

Hasta ahora, Arpegio Producciones se ha presentado en varios espacios, entre ellos el Lunario, donde está por presentar su quinta temporada conformada por Turandot, de Puccini (24 de febrero y 3 de marzo) y Las Hadas, de Wagner (10, 17 y 24 de marzo), un estreno en México.

“Wagner es uno de los compositores más importantes, fue un innovador en la musicalidad y en la puesta en escena de las óperas, así que queremos hacer que el público del futuro se acerque de él y lo haremos con uno de sus primeros trabajos. Será interesante ofrecer una ópera del Wagner joven que además nunca estrenó y casi nunca se monta en Europa. Estoy convencida de que hay proyectos que sí valen mucho la pena aunque no sea para niños específicamente, porque en este caso queremos que haya un público que se engolosine con un maestro como Wagner”, adelanta.

El desafío

El crítico de ópera José Noé Mercado sostiene que, en efecto, son pocos los que se han tomado el desafío de representar ópera para niños, pero en los últimos años son más fáciles de identificar como el programa “Niños, manos a la ópera”, del INBA.

“Cada vez hay más interés por este sector, pero los resultados han llegado a ser un poco extraños. Por ejemplo, las adaptaciones obligan a recortar personajes y duración de los títulos, y a veces se utilizan narradores. Creo que hay resultados que no son los ideales, me ha tocado ver que los niños se aburren, lloran, se quieren ir. Pero la conquista de nuevos públicos, específicamente el infantil, es una problemática en todo el mundo”.

Otro de los aspectos que apunta Mercado es que cuando se piensa en público infantil, se suele tener una idea paternal y de protección. “Los niños ya tienen contacto con ideas como la muerte, con la maldad, con la violencia y entienden su propia manera de entender el mundo. Los cuentos rosas en la ópera, en la literatura o en el cine parece que cada vez son más del pasado; pero también es cierto que los gustos de los niños se han diversificado por completo, habrá a quienes les guste la sordidez, habrá otros que siguen prefiriendo a los héroes y a las hadas, el tema, en todo caso, es ser capaces de ofrecer esa variedad, siempre y cuando sea con la calidad que cualquier público merece”.

Cuando la directora de escena María Morett comenzó a idear llevar a escena Hänsel y Grettel a Bellas Artes, pensó en situarla en una época contemporánea, que los niños vivieran esta época, quizá en un contexto hostil y de pobreza, y que la bruja fuera una suerte de abusadora. Se retractó y optó por el montaje tradicional, en el que existiera una magia y la bruja no fuera sórdida. Lo que sí quiso fue presentar una ópera visualmente atractiva con elenco impecable.

“Esta ópera me encanta y la música es hermosa. La bruja que proponemos con la maestra María Luisa Taméz es encantadora y yo quería que el elenco fuera sensacional. Lo que propongo tiene que ver con los recuerdos de mi infancia y me pareció que era muy importante presentar la ópera tradicional porque hace mucho que no estaba en Bellas Artes, por eso desistí de una versión contemporánea. No quería presentar algo ñoño, lo que propongo tiene la profundidad del cuento, la magia y la belleza onírica de la música y ese era el desafío”.

La mezzosoprano María Luisa Taméz cuenta que en los ensayos ha hecho su risa de malvada y ha causado la risa de los niños. “Si a los chiquitos no les pones sangre y violencia no los atrapas, es parte de la modernidad. Sin embargo, sí creo que cuando a un niño le presentas un trabajo de calidad, lo podemos conquistar”, dice.

Desde 2007 “Niños, manos a la ópera”, impulsado por Proyecto Extensión Cultural del INBA, se ha dedicado a promover el género en el interior del país. En 2012 hubo dos montajes La Italiana en Argel, bajo la dirección de Rittner y La Cenicienta, con dirección de Piña, ambas de Rossini, se presentaron en nueve ciudades con unos 7 mil asistentes.



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