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Xipe Tótec, dios mexica del maíz y de la guerra, no de la primavera

El arqueólogo Carlos Javier González publica un libro con esa conclusión tras investigar el culto a esa deidad
Xipe Tótec, dios mexica del maíz y de la guerra, no de la primavera

REPRESENTACIÓN. El dios mexica Xipe Tótec según el Códice Borbónico . (Foto: CORTESÍA: MUSEO TEMPLO MAYOR )

Miércoles 25 de abril de 2012 Abida Ventura | El Universal
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Una de las fiestas rituales más importantes de los mexicas era el “Tlacaxipehualiztli”, en la que sacerdotes despojaban de su piel a cautivos de guerra. Este ritual que se llevaba a cabo en marzo, para que coincidiera con el equinoccio de primavera, se hacia para glorificar a Xipe Tótec, o “nuestro señor el desollado”, deidad que, según las investigaciones recientes del arqueólogo Carlos Javier González González, estuvo ligada al cultivo del maíz y a la guerra y no a la primavera, como se creía.

En su libro Xipe Tótec. Guerra y regeneración del maíz en la religión mexica (INAH/FCE), González González propone una nueva lectura en torno al significado de esta divinidad antigua, en cuya festividad se celebraban las victorias militares, se conmemoraba la creación mítica del Quinto Sol y se le ofrendaba el maíz seleccionado como semilla para la siembra venidera.

A lo largo de 453 páginas y mediante diversas fuentes históricas, arqueológicas e iconográficas, el también director del Museo del Templo Mayor documenta los antecedentes del dios Xipe Tótec en Mesoamérica y su culto entre los mexicas, lo escenarios en que se realizaba la ceremonia a este dios dentro del recinto sagrado de Tenochtitlán, la relación de esta divinidad con la guerra, con el maíz y con la regeneración vegetal, así como las relaciones entre su culto y la creación mítica del sol.

Producto de cinco años de investigación, la publicación ofrece detalles de esta ceremonia en la que se “reunían la guerra y el maíz, con la intención de propiciar la regeneración y la continuidad de la vida”.

Una de las aportaciones de esta investigación, explica en entrevista el arqueólogo, es el planteamiento de que más allá de ser una deidad relacionada con la primavera y la regeneración vegetal, como lo afirmaban investigaciones anteriores, Xipe Totéc es un dios vinculado a la agricultura y a la guerra.

“Hace casi 100 años, Eduard Seler había planteado e interpretado a este dios como una deidad de la primavera porque su fiesta se celebraba en marzo, coincidiendo con el equinoccio de primavera. Había considerado que el desollamiento de víctimas que se hacían en su honor era una expresión simbólica de la regeneración vegetal. La mayoría de los que habían escrito sobre el dios posteriormente repetían lo que Seler había dicho, todos daban por hecho que Xipe era el dios de la primavera y que el desollamiento expresaba la renovación vegetal”, explica el investigador.

Sin embargo, añade, en las fuentes documentales no había mayores referencias que apoyaran la interpretación del investigador alemán: “Me metí a perseguir al maíz en las fuentes documentales y en las fiestas. Recabé información de las fiestas religiosas de los mexicas contenidas en la obra de Sahagún y llegué a la conclusión de que el dios y su fiesta están muy bien relacionados con la regeneración del maíz, pero no con la regeneración de la vegetación en general”, afirma.

El concepto de regeneración vegetal, considera, era más bien un concepto demasiado abstracto y general para la mentalidad indígena del momento. “Lo que realmente les importaba a ellos y lo que estaba en primera instancia, y sigue estando ahora para las comunidades indígenas de nuestro país, es la regeneración del maíz”, opina.

El maíz era y es la planta principal de estas tierras, por eso era considerado una planta dios. En la fiesta de Xipe Tótec se prohibía consumir alimentos hechos con maíz nixtamalizado o cocido en agua con cal. “Esto sólo se podía hacer después de que se realizarán las ceremonias de sacrificio porque cuando se cuece el maíz con cal es para quitarle la piel al grano, es decir para desollarlo”.

Así, el ritual de desollar a los cautivos guarda relación con el deshoje de la mazorca para la obtención del grano como semilla: “Si de algo era una expresión simbólica el desollamiento de las víctimas y del dios mismo, era del desoje de la mazorca del maíz, que es el acto previo para utilizar sus granos como semilla y así pueda regenerarse”, comenta González González.



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