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eBook en México, un capítulo por escribirse

Las editoriales están todavía en un proceso de prueba, pues pocas cuentan con un catálogo digital de sus títulos
eBook en México, un capítulo por escribirse

. (Foto: )

Martes 15 de noviembre de 2011 Yanet Aguilar Sosa | El Universal
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yanet.aguilar@eluniversal.com.mx

Ser un lector de libros electrónicos en México no es cosa fácil. No sólo es una pasión que puede resultar cara, hay que invertir en la compra de un dispositivo de lectura cuyo precio oscila entre los 2 mil 500 y los 6 mil 500 pesos; además, no hay mucha opción de compra, el catálogo que ofrecen las editoriales y librerías mexicanas es todavía representativo y sobre todo son eBooks que vienen de España.

Este mercado que los propios editores, libreros y autores califican de “incipiente” y que “está en pañales”, no alcanza ni 1% que dicen tener en España -aunque hay libreros españoles que afirman que está por debajo de esa cifra-, y está muy, pero muy lejos de 20% que reporta Estados Unidos, país líder en producción y venta de eBook, al grado que según datos de 2010, las ventas de libros electrónicos fueron superiores a los 460 millones de dólares.

Incluso Amazon reportó en 2010 que estaba vendiendo 143 libros electrónicos por cada 100 impresos; y más aún, esa compañía estadounidense de comercio electrónico informó haber vendido alrededor de 11 millones de lectores de libros electrónicos en todo el mundo de su dispositivo Kindle. Ante ese empuje, el formato papel ha presentado retrocesos que oscilan entre 4% y 10% con respecto a años anteriores. Aunque aquí, según la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, en 2010 hubo un incremento respecto al 2009 en la producción en papel.

En el panorama del eBook, la situación de México es apenas significativa. Si España reportó en 2010 ingresos por 74 millones de dólares en venta de libros electrónicos, en México ni siquiera se han comenzado a recoger datos de producción y ventas. En el informe de actividades de 2010 que dará a conocer la Caniem, en la FIL Guadalajara, no hay una sola cifra reportada por los editores mexicanos en esa materia.

Sin embargo, hay datos que dan cuenta de que la actividad en México es simbólica. Según datos obtenidos en 2010 por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), en América Latina, sólo 1% de las editoriales han publicado 40 o más libros electrónicos; mientras que 79% de las casas editoras no han publicado un solo libro digital.

Victórico Albores, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), dijo a EL UNIVERSAL que desgraciadamente no cuentan con estadísticas, pues se trata de una “industria prácticamente incipiente, no sólo en México sino en Latinoamérica; no somos importantes porque no hay una gran oferta en español de títulos en formato digital” y agregó que en 2012 incluirán un renglón para comenzar a hacer las estadísticas.

Aseguró además que como Amazon entró en septiembre a España, acudirán representantes a la Feria del Libro de Guadalajara para “empezar a negociar con los editores mexicanos para subir contenidos digitales; a partir de ahí vamos a comenzar a crecer en ciertos segmentos y tal vez el próximo año podamos iniciar a reunir estadísticas”.

Una historia reciente

En 2008, la cadena de librerías Gandhi comenzó a escribir la historia del libro electrónico en México; optó por importar el dispositivo de lectura Cybook opus, un soporte francés que vendió hasta hace unos días cuando formó alianza con la compañía española que produce el Papyre 6.13, que es una versión más cercana al mercado español, con representación en México y que han personalizado para ellos.

Alberto Achar, director general de esa cadena de librerías, aseguró que la oferta de libros digitales en nuestro país no es tan grande como lo es en Estados Unidos, donde supera 20% del mercado total de ventas de libros, citó también la situación general de Europa, que representa el 2%.

“El tema de los libros electrónicos es un fenómeno mediático, todo mundo habla del tema, sin embargo detrás no hay mucho, porque los contenidos de las grandes editoriales todavía no han sido digitalizados. Libranda, donde están las editoriales más importantes, actualmente tiene 4 mil libros digitalizados, que son los que vendemos y sólo 30% de ellos son títulos que comercialmente son muy atractivos”, señaló en entrevista el librero mexicano.

Los esfuerzos

Lo cierto es que si algo existe en México es interés y buenos deseos. Hace un año dos editoriales que tienen librerías, Porrúa y Fondo de Cultura Económica (FCE), comenzaron a trabajar a favor del libro electrónico. Aunque existen siete iPorrúa en instituciones educativas, no venden soportes de lectura, sino distintas versiones de iPad e iPod que también sirven para descargas.

El caso del FCE es distinto, ellos venden el dispositivo de lectura Kindle y han comenzado a digitalizar una pequeña parte de su catálogo que supera los cinco mil títulos. Hasta este momento ofertan 176 títulos y esperan cerrar el año con 200; su plan es que en 2012 tengan un catálogo de 400 libros electrónicos e incluso planean que algunas de sus novedades tengan, unos meses después, su versión digital.

Tomás Granados, coordinador editorial de esa casa editora, aseguró que México sigue en un proceso de aprendizaje y de prueba. “Eso se puede comprobar cuando se ven las cifras de ventas, se cuentan en decenas o si acaso en centenas de ejemplares electrónicos vendidos, son muy pocas las unidades de lectura que se han vendido; seguimos en la etapa de ganar un poco de confianza, de conocimiento, de ver cómo va a hacer esto, pero todavía es una cosa del futuro”.

Tal es la confianza de que van por buen camino, que en breve el Fondo de Cultura pondrá a disposición de los lectores la descarga de libros digitales en teléfonos inteligentes como BlackBerry, Apple y Android. “El propósito, más que comercial, es lograr que más gente se familiarice con leer, que prueben y tengan confianza; nuestra idea ahora es que haya más gente dispuesta a probar la lectura de libros en formatos como este”, dijo Granados.

En su página electrónica (http://www.fondodeculturaeconomica.com/librerias/), donde se pueden descargar los libros, el FCE también ofrece enlaces con la página de Amazon, donde los compradores pueden adquirir más libros e incluso lleva al lector a otros dispositivos que son compatibles con el Papyre que ellos venden.

El de Gandhi también es un proyecto en crecimiento. Aún cuando todavía en su sitio (http://www.gandhi.com.mx/) anuncian el Cybook opus, que fue el primer dispositivo de lectura que se vendió en México, está a punto de sacar al mercado el Papyre 6.13, un lector de España que han personalizado para Gandhi; con él esperan seguir con buen paso, aunque lento, pues es promedio vende 150 descargas de libros al mes y otras 150 descargas gratis, pues ofrecen una sección para que la gente se anime a conocer las virtudes de leer digital.

“Son varias las bondades de leer libros electrónicos, se puede ampliar la tipografía, lo que la hace una opción atractiva para adultos mayores, pero lo cierto es que los mayores lectores son chavos que están probando la tecnología. Además no tiene problemas de espacio físico para almacenar libros, nunca se agotan, leer así es ecológicamente amigable; sin embargo, es un mercado muy menor, no representa ni 1% de la venta de libros en México y además hay una guerra de formatos y dispositivos”, afirmó Achar.

El futuro de la edición

Ha sido tal la evolución provocada por el libro electrónico que no sólo ha trastocado el libro impreso y por ende a la industria editorial, también ha puesto alerta a los autores y les ha ampliado el panorama. Si de sus impresos reciben sólo 10% de las regalías por cada ejemplar vendido; al dar los derechos para la versión digital obtienen 50%; pero es aún más benéfico autopublicarse, pues reciben 70% de los ingresos.

Cecilia Pego, artista gráfica y estudiosa del libro electrónico, aseguró que eso ha hecho que escritores reconocidos, que tienen firmados buenos contratos con editoriales, opten no ceder sus derechos para la versión digital, y la suban ellos mismos a Amazon, donde tiene una vigencia de 100 años el copyright; esa versatilidad comienza, dijo Pego, a cuestionar la existencia de las editoriales y cita el caso de J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, quien hábilmente se guardó los derechos y creó su propia tienda para venderlos.

“Hay una cosa más de llamar la atención, la lista de eBooks ya es parte del top ten de bestsellers que se publican en Los Ángeles Times, The New York Times y en Wall Street Journal, es una categoría que ya están incluyendo; eso permite ver que 30% de todos los géneros de misterio, thriller y romance son autopublicados, quiere decir que las editoriales están perdiendo. La tendencia es que los autores van a votar a sus editores”, señaló la artista.

Pego habló también de la situación del libro electrónico en China, donde se descarga en celulares; dijo que son los propios autores que hacen novelas por capítulos y las suben a un sistema que los lectores pueden bajar y leer en sus teléfonos personales. Con todo lo anterior ella no duda en la gran revolución que significa el libro digital, comparada sólo con lo que significó la imprenta.



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