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Los murales neoyorquinos de Diego Rivera

El Museo de Arte Moderno de Manhattan expondrá las ocho obras realizadas en EU hace 80 años por el artista mexicano
Domingo 21 de agosto de 2011 Alejandra Musi Corresponsal | El Universal
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cultura@eluniversal.com.mx

NUEVA YORK.— El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) ha anunciado la que será la mayor exposición de los murales del artista mexicano Diego Rivera en los últimos 80 años en Estados Unidos.

En Diego Rivera: Murals for the Museum of Modern Art (Murales para el Museo de Arte Moderno), que se presentará desde el 13 de noviembre de 2011 hasta el 14 de mayo de 2012, se podrán admirar los ocho murales “móviles” que el artista diseñó especialmente para el MoMA, así como otras obras y proyectos de Diego Rivera provenientes de la colección permanente del museo y de colecciones privadas de Estados Unidos y México, como los dibujos y borradores del famoso mural creado para el Rockefeller Center que fue ocultado y luego destruido.

En los pasillos del Museo de Arte Moderno también podrán admirarse esbozos de otros murales, pinturas, bocetos y fotografías provenientes del archivo del museo que fueron tomadas mientras Diego trabajaba en el proyecto.

Murales “móviles” made in USA

En 1931 fue cuando el museo neoyorquino se fijó por primera vez en el muralista mexicano y se interesó en mostrar su obra en la metrópoli.

Pero había un gran problema: ¿cómo transportar los murales si, por definición, estas obras artísticas tienen que realizarse en el lugar y en las estructuras en las que serán mostradas y en las que permanecerán por siempre?

Para ello, el MoMA, una institución visionaria desde entonces, pidió a Diego Rivera que se instalara en Nueva York seis semanas antes de la exhibición, y le cedió una nave completa del museo para que trabajara con total libertad creativa.

Cuando Rivera desembarcó en Estados Unidos, ya era considerado un artista cosmopolita que se movía con soltura en los círculos creativos europeos, mexicanos y estadounidenses.

Así, acompañado por sólo tres asistentes, Diego trabajó contra reloj para elaborar los cinco murales “móviles” que causaron sensación entre los críticos de arte y el público que tuvo oportunidad de acudir a su exhibición en la Gran Manzana en los años 30.

Uno de esos murales, Agrarian Leader Zapata (Zapata, el líder agrario), forma parte de la colección permanente del MoMA desde entonces.

Los nuevos temas

Diego, famoso por su obsesión y trabajo meticuloso, no quedó contento con haber conseguido desarrollar esas cinco obras y siguió trabajando en la ciudad durante el tiempo que su obra permaneció expuesta, así logró terminar tres murales más.

En esos tres trabajos se hizo patente cómo había influido en el artista y en su visión de Estados Unidos su estancia de casi dos años en Nueva York.

Los cinco primeros murales “móviles” de Rivera se centraban en mostrar los temas revolucionarios mexicanos, así como la preocupación por la injusta desigualdad de clases de su país, mientras que los otros tres, realizados posteriormente, trataban los temas de la sociedad estadounidense, como el acelerado desarrollo industrial, la forma de vida y las preocupaciones de la clase trabajadora, al igual que la estratificación social que trajo como consecuencia la Gran Depresión.

Polémica del mural del Rockefeller

Durante esa estancia en Nueva York, Diego Rivera conoció a los Rockefeller y empezó a trabajar con ellos en el proyecto del polémico mural que pintó en el vestíbulo del Rockefeller Center, titulado El hombre en el cruce de caminos.

Se dice que justo cuando estaba a punto de completar la obra, Diego Rivera decidió añadir la figura de Lenin, lo cual generó una gran controversia entre la prensa, los políticos y el propio John D. Rockefeller, uno de los hombres más poderosos del planeta.

El empresario vio la inclusión del líder comunista ruso como una agresión personal y mandó cubrir el mural y destruirlo posteriormente.

Al regresar a México, Rivera pintó el mismo mural en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes y, como un acto irónico, le cambió el título por el de El hombre controlador del universo.

Después de 80 años de aquella aventura en Nueva York, el Museo de Arte Moderno de esta ciudad rinde homenaje al artista mexicano con una exhibición en la que por primera vez logrará reunir los ocho murales de Diego Rivera realizados en los años 30.

El logro curiosamente ha sido posible gracias al patrocinio de otro Rockefeller (David) y los mexicanos Roberto y Aimée Servitje e Ivonne Dadoo de Lewis.

Para acompañar la exhibición también se editará el libro Diego Rivera: Murals for the Museum of Modern Art, un gran volumen en el que se describirán a detalle los ocho murales y para el que el curador Leah Dickerman ha preparado un ensayo acerca del contexto artístico y social de Diego Rivera, así como sus complejas relaciones políticas tanto en México como en Estados Unidos y en la desaparecida Unión Soviética. (Con información del MoMA)



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