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Los póstumos de Monsiváis

Después de su muerte, se han publicado cuatro títulos de Monsiváis. No dejó más libros inéditos, pero aún hay muchos textos que organizar en un gran archivo en su casa de Portales
Los póstumos de Monsiváis

CAMBIOS. El espacio en el que habitó y trabajó Monsiváis, hoy luce lleno de anaqueles y libreros donde se organiza su biblioteca. (Foto: EL UNIVERSAL )

Domingo 19 de junio de 2011 Yanet Aguilar Sosa | El Universal
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yanet.aguilar@eluniversal.com.mx

Al parecer todo está dicho en la obra de Carlos Monsiváis, nada queda inédito y a la espera de ser publicado. La mayoría de sus escritos están capturados en su computadora y se publicaron en diarios y revistas o fueron reunidos en libros. Así que el deseo de muchos de conocer otras historias contadas por el cronista carece de fundamentos.

Lo que se han publicado son cuatro libros póstumos, dos que reúnen varios de sus textos: Que se abra esa puerta: crónicas y ensayos sobre la diversidad sexual y Los ídolos a nado que fue hecho especialmente para España; el ensayo La cultura mexicana en el siglo de El Colegio de México y una joya: Ayúdate que Dios te ayudará. Aforismos de Carlos Monsiváis, un libro con la faceta desconocida de Monsi, la del aforista.

Por lo demás todo está visto. Entrar a su casa ya no es internarse el mundo caótico del cronista y ensayista; en la sala, en lugar de los sillones de cuero amarillo desgarrados por sus gatos, ahora hay largas filas de estantes donde se agrupan los libros que Leticia Fuentes, junto con un grupo de jóvenes, ha inventariado para contabilizar la biblioteca de Monsiváis.

Ya no está el escritorio que siempre lucía atiborrado de libros y papeles, ni las decenas de platos llenos de croquetas ni el olor a gato… ni gatos. Acaso quedan cajas por revisar y “echarse un clavado” a la computadora con un disco duro rebosante de palabras del cronista que ya fueron publicadas.

Hasta donde sabe Beatriz Sánchez Monsiváis, prima hermana del escritor, no hay más textos inéditos, sino un gran archivo donde podrían congregarse textos y publicarse en varios libros más. Es ella quien mejor conoce el archivo, fue ella quien comenzó a ordenarle sus textos y quien coordinaba a los tres asistentes que tenía Monsiváis: Juan Carlos, Iver y Leonardo, para trabajar la base de datos que en estos días están perfeccionando.

“Yo no creo que haya nada inédito, lo que sí es que sus archivos dan para varios libros; hay varias personas que tienen esa idea, me han hablado y yo creo que sí da para eso, inclusive creo que es muy importante que sus crónicas, sus ensayos, sus artículos y sus columnas se vayan editando por rubro y temáticas”, señala Sánchez Monsiváis en entrevista con EL UNIVERSAL.

También Jenaro Villamil, Braulio Peralta y Rafael Barajas El Fisgón opinan lo mismo; lo que aseguran es que había una gran cantidad de proyectos que Monsiváis tenía con mucha gente, varios de ellos propuestas de libros o la entrega de prólogos que nunca hará.

Sin embargo, más de uno espera encontrar al menos un texto inédito del cronista. Hasta ahora, en toda la limpieza que se le ha hecho a su casa en la calle San Simón, en la colonia Portales, no surge todavía un hallazgo que editar.

La prima que estuvo siempre cerca de Monsi, es la misma que está poniendo orden en la casa y está al frente de las negociaciones para que Conaculta adquiera la biblioteca del intelectual que nació el 4 de mayo de 1938. Es ella quien coordina los trabajos de inventario de una biblioteca que se organiza en la sala y en el despacho del cronista.

Beatriz Sánchez dice que son muchos escritos los que están en la computadora y que sería una labor de investigación; pero no se debe olvidar que Monsiváis se tardaba mucho y si le pedían un artículo que ya había sido publicado para volverlo a publicar, tomaba el artículo y lo corregía. “Era un cuento sinfín, él era bastante obsesivo”.

Los póstumos para la posteridad

Si algo se anunció desde su muerte, son los libros que se preparaban con anuencia y visto bueno del cronista y en los que se nota que Carlos Monsiváis era tan determinante, que al tiempo que señalaba el tema y los textos que conformarían un nuevo libro, elegía el título.

Por eso los tres libros póstumos que han sido publicados, tienen su mismo espíritu, confirman sus convicciones y evidencian su sentido del humor, ahí están Que se abra esa puerta: crónicas y ensayos sobre la diversidad sexual que editó Paidós con Debate Feminista en enero y Los ídolos a nado, una antología recién publicada en España sobre los ídolos mexicanos que cruzaron el Atlántico con su fama.

Ariel Rosales, editor de Monsi en Random House Mondadori asegura que es “un libro muy elaborado, es un Monsiváis en lo más alto de sus facultades, haciendo experimentos en el lenguaje y en sus propuestas”.

Originalmente, el libro que recién salió en España iba a ser Apocalipstick pero Carlos Monsiváis dijo que necesitaría adaptaciones porque había algunas crónicas demasiado locales, entonces surgió la idea en la Feria del Libro de Guadalajara 2009, que el escritor mexicano que vive en España, Jordi Soler, estuviera a cargo de la selección y trabajara con Monsiváis.

“El título lo puso Monsi, los ‘ídolos a nado’ está tomado de ‘La suave patria’ de López Velarde, lo bonito del título es que quiso mostrar a ídolos que atraviesan el charco a nado, como Pedro Infante, Cantinflas, Agustín Lara, Dolores del Río, María Félix, ídolos que cruzaron el charco y llegan a España a través de Monsiváis”, asegura Rosales.

La idea de esta antología que también se publicará en México para agosto, era en palabras de Ariel Rosales, lograr la internacionalización de Monsiváis, que ya había empezado con Aires de familia, publicado Anagrama. “El resultado es una gran antología personal, un libro esplendido y muy legible, si los españoles lo pueden entender será un éxito”.

La capacidad crítica de Monsiváis también está en otro libro póstumo que entregó a El Colegio de México antes de su muerte pero que ya no revisó, titulado La cultura mexicana en el siglo XX, que contiene la versión actualizada de sus Notas sobre la cultura mexicana en el siglo XX”, un ensayo publicado en la Historia general de México, en 1977.

También en este primer año de su muerte salió ¿A dónde váis Monsiváis?, que es una guía publicada por Trilce y Grijalbo para ver el DF de otra manera, con la singular mirada de Monsiváis.

Pero nunca un libro había exaltado a tal manera su faceta de aforista, como ahora lo hace Ayúdate que Dios te ayudará. Aforismos de Carlos Monsiváis, un libro de aforismos que lanzará al mercado Seix Barral, con prólogo, investigación y selección de Francisco León, saldrá a la venta en julio.

La faceta desconocida del cronista

Ayúdate que Dios te ayudará. Aforismos de Carlos Monsiváis permitirá descubrir que, además de extraordinario cronista, Monsiváis era un aforista consumado y aunque nunca publicó un solo libro que reuniera esas frases o ideas de una o dos líneas, sus aforismos están regados por toda su obra, en especial en los once libros de crónicas y ensayos.

En todos los libros del cronista, desde Amor perdido, Aires de familia y Días de guardar hasta Que se abra esa puerta y Apocalipstick, hay aforismos que sentenvcian sobre la identidad nacional, los símbolos patrios, el lenguaje popular y la cultura mexicana que a lo largo de mucho tiempo fueron reunidos por el aforista Francisco León para conformar este libro.

Frases como “Lo que no se nombra no existe”, “En ninguna época es fácil vivir transgrediendo la norma social”, “El macho es la barbarie inevitable” y “El morbo desexualiza el pecado”, por ejemplo, dan cuenta de que Carlos Monsiváis en todos sus libros hacía minificciones, el género literario más breve de la narrativa.

Historia de un escritor y bibliómano

“Carlos era muy anárquico para todo lo físico, lo que le interesaba era el trabajo y pensar y escribir. Había hojas por todos lados y los gatos andaban por todos lados, eran animales sagrados en esta casa, nadie los podía tocar, hacían lo que querían, él decía: ‘es la casa de los gatos’; entonces sí se han rescatado muchos escritos de él en la computadora”, dice en entrevista Beatriz Sánchez Monsiváis.

La prima hermana del cronista recuerda que Monsiváis nunca escribió en la computadora, incluso se negó a saber cómo prenderla, entonces ella fue organizando los textos por temas y orden alfabético “pero era un poco caótico porque éramos muchos. Al principio sólo yo trabajaba con él, luego ya éramos dos y luego eran tres personas que estaban asistiéndolo todo el día”.

Beatriz Sánchez no sólo está al tanto del archivo que dice “no lo hemos tocado”, sino también de la biblioteca y de la casa que ya es otra. En el segundo piso hay una sala hermosa y nueva en color blanco y negro; allí, en el mero centro, estaba la urna con las cenizas del cronista, en medio de las obras de arte popular que él más estimaba y que no llevó al Museo del Estanquillo.

Frente a donde estuvo la urna hay una vitrina con miniaturas realizadas en hueso por el artesano Robertro Ruiz, sobre todo calaveras, en dos de ellas, destaca la sonrisa sarcástica de Carlos Monsiváis, con lente y pelo revuelto que el artesano logró inmortalizar.



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