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Ruido: sus efectos en los ámbitos escolar y laboral

En presencia de uno muy intenso, la atención de los alumnos comienza a perturbarse. Con él disminuye también la productividad. Afecta especialmente la actividad fisiológica, lo cual puede convertirse en un indicador de estrés
Ruido: sus efectos en los ámbitos escolar y laboral

MÚSICA. A altos decibeles se transforma en un ruido muy dañino. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Jueves 02 de junio de 2011 El Universal
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Un grupo de especialistas de la Facultad de Psicología de la UNAM, encabezado por el doctor Cesáreo Estrada Rodríguez, advirtió recientemente que el ruido en un salón de clases impacta de manera negativa, desde el nivel preescolar, en los procesos psicológicos y cognoscitivos de los alumnos.

Los especialistas universitarios descubrieron que, en presencia de ruido, los alumnos pueden llegar a tener problemas relacionados con los aspectos emocional y cognoscitivo, así como con el rendimiento escolar.

“Obviamente, el más preocupante de los tres es el que tiene que ver con el rendimiento escolar, es decir, con el aprendizaje. Hay indicadores que señalan que, a menor edad, mayor incidencia de problemas relacionados con esos aspectos”, señala Estrada Rodríguez.

Cuando el ruido alcanza más de 60 decibeles, las personas experimentan molestias. Con respecto a los alumnos, los especialistas de la Universidad encontraron que su atención, entonces, comienza a perturbarse.

“En efecto, por más concentrado que esté un alumno, si los niveles de ruido son elevados y constantes, su capacidad de atención disminuye. En el caso de los salones de clase o de las escuelas hay otra variable de tipo cognoscitivo denominada inteligibilidad de la palabra, que se refiere a la capacidad de entender y escuchar claramente las palabras del maestro o de los propios compañeros”, dice Estrada Rodríguez.

La voz humana -ya sea de hombre o mujer, en una conversación normal- se transmite a una intensidad que oscila entre los 50 y los 60 decibeles.

“De manera que si un maestro está hablando y un ruido con esos mismos decibeles invade el salón de clases, los alumnos no escucharán a aquél”, indica el especialista.

Y si no se tiene una buena capacidad de atención y una óptima inteligibilidad de la palabra o del discurso, el aprendizaje tiende a disminuir. De modo que si el ruido afecta los procesos cognoscitivos, indirectamente afecta también al proceso de aprendizaje.

“Aún más, si no se tiene una buena inteligibilidad de la palabra, el aprendizaje es menor. Es un hecho comprobado que la gente que escucha bien y posee una alta capacidad de atención, reporta un mejor rendimiento escolar.”

Productividad a la baja

De acuerdo con diversos estudios, el ruido también tiene efectos negativos en el ámbito laboral: con él disminuye la productividad de los trabajadores.

“En cualquier área laboral, ya sea manual o intelectual, un ruido alto afecta la capacidad de memoria y de atención de las personas, lo cual hace que disminuya la capacidad de producción de éstas”, afirma Estrada Rodríguez.

Consecuencias fisiológicas

El ruido, además, acarrea consecuencias fisiológicas. Está ampliamente documentado que, si una persona se expone a altos niveles de ruido mientras duerme, la calidad de su sueño será pésima, sin ninguna duda.

“Aunque no nos demos cuenta, nuestro sistema orgánico está en funcionamiento aun cuando durmamos. El sentido del oído es el único que permanece alerta todo el tiempo; esto significa que nunca duerme. Aunque pretendamos ignorarlo, el ruido penetra y afecta nuestro organismo”, explica el especialista de la UNAM.

La exposición a altos niveles de ruido ocasiona, asimismo, efectos crónicos en la audición.

“Una persona va perdiendo paulatinamente el sentido del oído, según el tiempo y el volumen de los sonidos a los que esté expuesta. De por sí, la audición se pierde con la edad, por un proceso natural de degeneración. Si a ello se le suma el ruido, las dificultades de audición aparecerán más rápido”.

En relación con el área de la salud, el ruido afecta especialmente la activación fisiológica, lo cual puede convertirse en un indicador de estrés.

No debe olvidarse que el estrés propicia problemas cardiacos y desencadena otros riesgos.

Los riesgos del iPod

Desde la perspectiva del especialista es muy preocupante que los jóvenes oigan música a altos decibeles.

“Cuando usan audífonos, uno puede escuchar la música que sale de ellos a un metro de distancia. Eso quiere decir que la intensidad que reciben sus oídos es altísima”, comenta.

Estos riesgos, por cierto, han sido estudiados por el grupo de Acústica y Vibraciones del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CECADET) de la UNAM.

“Los colegas del CECADET han determinado que, al oír música con audífonos, los jóvenes se exponen a 90 decibeles, una cifra que representa una carga elevada para sus tímpanos. Mucho me temo que muy pronto habrá una generación precoz de débiles auditivos, sin contar con los efectos que padecerá en el ámbito psicológico. Parece que ahora lo que se busca oír es ruido”, lamenta Estrada Rodríguez.

Un camino para combatir el ruido es el de la legislación.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en los países desarrollados, la legislación respectiva en México es muy laxa e incluye sólo dos vertientes: la meramente laboral y la que contempla algunas medidas para mitigar las fuentes de ruido en los espacios abiertos.

Por eso, Estrada Rodríguez recomienda que cada persona mitigue, por sí misma, los niveles de ruido, esto es, se proteja en el ámbito donde se encuentre, y se atienda el ruido como un problema de salud pública.

“Debe evitarse que el ruido penetre en los lugares de estudio, sobre todo de los niños”, concluye.

Más información sobre el tema en el siguiente correo electrónico: cer@servidor.unam.mx (Rafael López)



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