“Uno podría pensar que hacer un libro sobre el error en la fotografía sería snob. Pero no es para nada así. Tampoco es el libro de alguien que está decepcionado por la belleza. Es un libro que considera que uno puede entender, ver la belleza, tanto en el error como en el éxito”.
Así piensa Clément Chéroux, doctor en historia del arte, conservador de fotografía del Centre Pompidou de París y autor del libro Breve historia del error fotográfico.
La publicación es uno de los primeros títulos de la colección Serie Ve, con ensayos sobre la imagen fotográfica.
En el libro, Clément Chéroux cita a Gaston Bachelard cuando dice que “se ve la luz gracias a su sombra”, para explicar que la intención de la publicación es ver la fotografía en los errores.
“El error está en todas partes, en todas las actividades humanas y en todas las artes. Lo que pasa con la fotografía es que por el hecho de requerir de una tecnología aumenta la posibilidad del error. “En Europa y Estados Unidos, desde el siglo XIX, hay una filosofía del progreso. Y esa filosofía está basada en el éxito, en lo que se logró. Debe considerarse la otra cara del progreso. Es una manera de entender las cosas desde una perspectiva un tanto periférica, desviada”.
Citando a Jean-Philippe Charbonnieer, Clément Chéroux explica que, en todo caso, “no porque una fotografía sea fallida esto implica que sea buena”.
Nueva vida en el arte
El arte de vanguardia y el contemporáneo han venido a reivindicar el error en la fotografía. “Está presente desde que surgieron las vanguardias, desde los años 20, tenemos los ejemplos de Man Ray y László Moholy-Nagy, que usaban intencionalmente el error. Actualmente sigue habiendo un grupo que trabaja así, separado de aquellos que tienen otra finalidad, es decir los que toman algo para lograr cierto objetivo. Hay otros que se sitúan del lado del vagabundeo, de la errancia, en el lugar del que toma la foto para ver qué sucede.
“Un ejemplo actual es la obra del artista Bernard Plossu, un creador que eligepara trabajar el momento del crepúsculo, cuando no hay suficiente luz, con lo cual aumentan las probabilidades de que la imagen esté desenfocada. “Lo que hace él es ponerse en una situación de errancia, que tiene el doble sentido: de vagabundeo y de error”.
El lugar del azar en la fotografía es comparado por Clément Chéroux con lo que ha pasado en la ciencia con la serendipia. Esta palabra, que hace referencia a una leyenda de la isla de Serendip, hoy Ceylán, donde tres príncipes hacían puras tonterías pero siempre lograban buenos resultados de todas sus travesuras, es un término que expresa que de un error se puede llegar a un resultado positivo. El mejor ejemplo de la serendipia fue el de Wilhelm Conrad Röntgen, quien descubrió los Rayos X: “Antes que él, nueve científicos lo habían visto, pero no tuvieron interés, él lo dijo y ya ves lo que sucedió. Hay que saber mirar. En ese sentido, los artistas funcionan como científicos. Pablo Picasso decía: -No busco, encuentro”.
Clément Chéroux, quien es uno de los dos conservadores de fotografía del Pompidou -cuyo acervo supera las 40 mil imágenes- dice que la fotografía digital, al tiempo que ha hecho que se eliminen muchas imágenes que tienen la apariencia de ser fallidas, aumenta la experimentación fotográfica. Además, en el acto de fotografiar el que maneja la lente tiene más libertad y se elimina el miedo al error. “La fotografía digital da más espacio a la serendipia”, dijo.
En todo caso, reconoce que en la actualidad, con la velocidad de la fotografía digital y el hábito de borrar imágenes, no sobreviviría una foto como la de Jacques-Henri Lartigue, de un Th Schneider en el Gran Premio del Automóvil Club de Francia, que fue tomada en 1913 y que en su momento el artista la consideró fallida, pero que cuatro décadas más tarde se volvió un icono, una de sus obras fotográficas más importantes.
La publicación de Breve historia del error fotográfico, de ediciones Almadía, cuenta también con el apoyo de la Fundación Televisa, la DGP de Conaculta, la Dirección de Difusión de la UNAM y la Embajada de Francia. La meta es publicar dos o tres títulos al año de autores internacionales como Michel Frizot, Fred Ritchin, Geoff Dyer, Philippe Dubois y Alfonso Morales, entre otros.
Breve historia del error fotográfico se presentará este sábado en el Museo Manuel Álvarez Bravo de la ciudad de Oaxaca y el próximo martes 1 de diciembre en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, a las 12 horas.