La mitología y sofisticación de las culturas alrededor del Mediterráneo alcanzaron en Pompeya un momento cumbre que la obra de la naturaleza, en particular la fuerza del volcán Vesubio, convertiría después en memorial.
Lo paradójico es que haber quedado sepultada por alrededor de 18 siglos le dio a Pompeya la posibilidad de ser uno de los lugares que con mayor precisión revela detalles de la forma de vida, cultura, divinidades, placeres, lujos, espacios y pinturas del pueblo romano y sus elites de hace dos mil años.
Han llegado a México alrededor de 100 piezas que son parte de esa historia. Serán exhibidas en el Museo Nacional de Antropología en la muestra Pompeya y una Villa Romana. Arte y cultura alrededor de la bahía de Nápoles, que se podrá visitar a partir del fin de semana.
Los relieves, murales, adornos, pinturas, esculturas, joyas, mosaicos, ornamentos, vasos y vasijas, provienen de los museos Arqueológico de Nápoles y Arqueológico de Campi Flegrei, de las oficinas de Excavaciones de Pompeya y de Oplontis en Torre Annunziata, Italia. Sólo una escultura en bronce del Joven Hércules, viene del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles.
El descanso de los senadores
En las inmediaciones del monte Vesubio, el río Sarno y de la bahía de Nápoles, se levantó Pompeya en el siglo VII a. C. Pronto se convirtió en un próspero centro de comercio y el destino de las elites en primavera, justo cuando el Senado romano tomaba un receso. Las más suntuosas villas fueron levantadas por integrantes de la dinastía Julio-Claudia, a la que pertenecieron los primeros cinco emperadores romanos.
El público va a ver la riqueza que había en la campiña y en la bahía de Nápoles, explicó Patricia Real, una de las curadoras en México de la exposición.
“La ciudad quedó congelada en el tiempo, los romanos no construyeron después nada sobre ella y fue en los siglos 18 y 19 cuando hubo un gran interés por investigar y explorar. Se rescataron muchos de los objetos que había en las villas; actualmente continuamos aprendiendo mucho, siguen las excavaciones”, dice Real.
La investigadora explica que la ciudad tenía grandes villas de descanso de los romanos, donde éstos vivían con grandes lujos. Esas casas -y para los romanos la casa era el instrumento de las relaciones sociales- tenían espacios privados y públicos, áreas de otium (ocio) como jardines, teatro, comedor y otras zonas para la convivencia.
“La muestra da un poquito de cada uno de esos espacios. Deja ver cuáles eran centrales, como el atrio y da a conocer como en esos espacios todos se reunían en torno del pater familia quien tenía la ‘patria potestad’, sobre todos los miembros del grupo”, comenta.
La museografía para esta exposición permite adentrarse por seis salas del Museo (en el área de exposiciones temporales) como quien avanza por los distintos espacios que tuvo la casa y conocer el lujo y la exquisita decoración.
Los interiores de las villas y muchas casas de Pompeya -se explica en el texto puesto en las paredes- estaban decoradas profusamente, sus muros estaban cubiertos con coloridos frescos representando escenas mitológicas, paisajes y villas alineadas en su costa. Había naturaleza muerta celebrando los manjares locales y la tierra fértil por su volcán.
Afición por griegos
Real explica que Pompeya ha dado a los investigadores una información muy valiosa acerca de la vida romana. Cada pieza refrenda cómo la cultura griega era el ideal estético para los romanos.
Esa ascendencia es clara en la obra La academia de Platón, una pieza hecha de mosaicos con caliza. Las piezas del mosaico fueron seleccionadas por sus autores de acuerdo con el color requerido para la escena que se representó ahí. En ésta se muestra a Platón rodeado de filósofos en su escuela en un bosque en las afueras de Grecia. Era común que en los jardines estuvieran expuestos retratos de pensadores y escritores griegos pues, como las bibliotecas, éstos eran lugares para la contemplación y el aprendizaje.
Pompeya, Herculano y las villas aledañas, alcanzaron no sólo un gran desarrollo comercial, sino que hubo un auge de arte. Las elites hacían traer artistas de otros lugares para dar a sus villas una mayor sofisticación que la de los otros. Eso explica que toda esa región de Campania fuera un centro artístico de gran refinamiento, que atrajo a la elite también por su herencia griega; la colonización helenística de Nápoles data del siglo VIII a. C.
El arte es el elemento más visible en toda la casa: decora con escenas mitológicas las vasijas de comida, moldeadas en plata de España. Se ve en las joyas hechas con oro de Nubia. Está en los murales que dibujaban la propia arquitectura del lugar para generar la sensación de un mayor tamaño.
La escultura impera en el jardín y generalmente representa seres rústicos, como animales salvajes o divinidades como Dionisio, dios del vino, en medio de sátiros y ménades.
Pompeya y una Villa Romana. Arte y cultura alrededor de la bahía de Nápoles, está dividida en Patrones y propietarios, Interiores, Patios y jardines y El gusto por lo antiguo. La muestra viene de exhibirse en la Galería Nacional de Arte de Washington y en el Museo de Arte del condado de Los Ángeles.